domingo, 9 de marzo de 2008

Fetiches

Hasta los más cartuchos tienen predilección por ciertas cosas, puede que no las reconozcan abiertamente, pero de que la tienen, la tienen. Y es que hay cosas muy entretenidas y sensuales, así como también hay otras que, a pesar de que puede que no sean de nuestro gusto, también tienen sus adeptos. Todos tienen cosas favoritas, en gustos no hay nada escrito. Hay cosas que nos provocan placer, nos excitan y nos hacen volar por los rincones más sucios y secretos de nuestra imaginación más pecaminosa. Fetiches hay varios, exhibicionismo, voyeurismo, sadomasoquismo, travestismo, etc, etc, etc., y me he dado cuenta, a través de la experiencia, que lo más común es el exhibicionismo y voyeurismo, es cosa de meterse a cualquier sala de chat y leer un poco, mensajes como: "cam x cam", "busco paja", "quiero ver a alguien" son pan de cada día. A mi también me entretiene mirar y mostrar, pero debo reconocer que de éstas, me produce mayor placer mirar y dar órdenes... es que el poder es muy sexy y qué mayor poder que el de tener a alguien sometido a tus deseos, que haga con placer cuanto se te ocurra... hasta lo impensable. Parece que al fin y al cabo soy bastante perverso, pero creo que como todos, la única diferencia radica en que algunos nos atrevemos a reconocerlo y, sobre todo, a disfrutarlo. Entiéndase todo esto como un pasatiempo, no como una forma de vida, como algo contínuo y que afecta la cotideanidad, pero de una u otra forma la perversión, el fetiche o como se quiera llamar, sigue ahí, formando parte de nuestros deseos.

En esta larga investigación no intencional pude compartir con otros perversos, personas voyeuristas como yo, que disfrutaban de ciertas cosas en particular, por ejemplo pelos en todas sus formas y lugares, pies, saliva, comida y todo lo que involucre chupar, lamer, langüetear, etc. Es así como en un experimento no programado un tipo X se empezó a mostrar por cam. Mis compañeros perversos y yo, hicimos las petiticiones más extrañas y el ente en cuestión las realizó con familiaridad. Es así como este exhibicionista se tocó, chupó, mostró y contorsionó de forma poco acostumbrada para muchos, pero extrañamente conocida para él... y para nosotros.

Esto de las perversiones y fetiches es un tema tabú, ¿por qué?, no lo sé, no veo qué tiene de malo tener ciertos gustos en la cama (balcón, mesa, lavadora, piso, plaza, playa o donde sea que se pueda realizar o haya realizado el acto sexual) y verdaderamente no entiendo por qué se ha de ocultar un gusto, que es tan corriente como tener predilección por algún sabor de helado, ¿es acaso anormal tener ciertas preferencias físicas o sexuales?, ¿es ser depravado el tener relaciones sexuales en sus formas más diversas? (entiéndase que las partes involucradas -sean éstas 2, 3, 4, etc.- deben haber consentido el acto, deben ser mayores de edad, etc.... estamos hablando de perversiones, pero entiéndase perversiones entre adultos que pueden consentir moral y legalmente dicho acto).

Por ejemplo, a mi me llaman la atención los tríos, nunca he estado en uno y si tuviera la oportunidad nuevamente no la rechazaría, lo haría feliz. Es que no creo que el sexo sea motivo de alboroto. Eso de que "el cuerpo es tu templo" me importa un carajo, es decir, hay que cuidarse, claro está, pero ese cuento de llegar virgen al matrimonio (oops!, yo no tengo matrimonio jajaja), la castidad y la entrega me parece añejo. Para quien lo quiera seguir bien, pero que respete el estilo de vida del resto. Hay tanta gente que anda por la vida criticando lo que hacen en la cama los demás... puros perversos egodistónicos, su perversión es irreconciliable con lo que podríamos llamar "Yo", así que todas sus críticas están potenciadas por la frustración. Creo firmemente que si todos fueramos sinceros con nuestros deseos sexuales, podríamos todos ser calificados de perversos, es por esto que yo me clasifico (no me gustan los encasillamientos ni estereotipos, pero dado que estamos en una época de "hay que ser esto o aquello" habrá que subirse al carro para no perder el hilo de la postmodernidad) como un perverso de tomo y lomo. El sexo es más que una penetración -sea por donde sea-, hay infinitas formas, tantas como la imaginación pueda crear, así que libérese, viva el sexo, disfrute de lo que quiera disfrutar, gócelo en libertad, si le gusta chupar pies, chupe pies; si le gusta chupar axilas, chupe axilas; si disfruta oliendo ropa interior, huela ropa interior; si goza teniéndo sexo en lugares públicos, tenga sexo en lugares públicos; pero recuerde, siempre con el consentimiento de sus (o sus) pareja(s). Es que tenía que hacer esa aclaración, porque después pueden andar diciendo que promuevo la pedofilia y quien sabe cuanta otra cosa... soy perverso, pero no weón.

Propongo sucumbir ante el deseo, aceptarlo y abrazarlo como quien acepta lo más íntimo de sí mismo, una parte fundamental, constituyente e intrínseca de quienes somos. Aceptemos al deseo como el "lugar" donde está nuestra verdad, quienes somos sin tapujos ni vergüenzas. Queridos lectores, conózcanse, libérense y acepten sus perversiones como la única verdad sobre ustedes mismos, aquella que por ser tan real y cierta tratan de ocultar, es ahí donde aquellos perdidos encontrarán respuestas, donde sabrán quienes son. No tema hacerlo, recuerde que nos guste o no, todos somos perversos.

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