lunes, 10 de marzo de 2008

God Made Him Queer?

¿Por qué Gonzalo Valenzuela tiene puesta una polera (también conocidas como remeras o sudaderas) que dice "God Made me Queer"?... uuff, de solo pensarlo se me hace agua la boca (y otras cosas también), le haría tantas cosas a ese hombre... XD

A todo esto, paseando nuevamente por las teleseries me topé con "Viuda Alegre", cuento corto, es como "Complices 2" (para quien haya visto esa teleserie), los mismos actores con papeles parecidos, gente con plata, gente sin plata, enredos de parejas y de dinero, si hasta las escenografías son parecidas.

Me aburrió "Mala Conducta", muy monótona, llevan una semana con el mismo cuento, no es mucho tiempo, pero aburre.

¿Qué pasa con la creatividad nacional, con los guiones y guionistas?, ¿será que ahora todo se realiza en base a copias? (y no necesariamente buenas). Me gustó "Lola", pero tampoco la seguí capítulo a capítulo, fui como un "telespectador esporádico", de las demás ni hablar. Como sabrán soy más asiduo a las series gringas, no porque sean todas obras de arte o particularmente originales, pero de vez en cuando aparece una joyita como "Desperate Housewives", "Lost", "Heroes", "Will&Grace", "Friends", "The Nanny", "The Simpsons" (que ya son patrimonio de la humanidad), etc... pero acá, nada de nada, puras copias malas. Obviamente el presupuesto y campo que existe para series es bastante reducido, pero por lo menos podrían crear algo original y no hacer remakes de series exitosas, es que simplemente no resulta, para mi gusto por lo menos. Debo confesar que sigo viendo "The Search for the Next Doll", "American Idol", "Top Design" y "America's Next Top Model", placeres culpables, pero de esos bien sabrosos, que no puedo dejar... es que el ocio causa estragos en mi vida socio-mental, es decir, disminuye mi vida social (porque prefiero la reclusión ociosa -de día por lo menos, porque de noche salgo igual... estilo vampiro) y disminuye la actividad mental, es que esos programas adormecen neuronas y entre las series y las novelas livianas, las sinapsis se vuelven más lentas y menos selectivas.

En mi divagar, no muy interesante últimamente, me percaté de golpe y porrazo que pasado mañana comienza un nuevo año universitario. Como que andaba perdido en tiempo y espacio y pensaba que quedaba todavía una semana, fue como un balde de agua fría.

Estoy leyendo "Retrato en Sangre" (creo que ya lo había comentado), voy en la mitad y está bastante bueno, espero terminarlo antes de entrar a clases. Luego vendrá Saramago y espero tener la calma suficiente para prestarle la atención que sus escritos merecen.

Ando anecdótico últimamente, es que insisto que la reflexividad, tan apreciada a ratos, me ha dejado para ir a parar a lejanos lugares, de los cuales me mantendré alejado hasta el miércoles, cuando la actividad neuronal vuelva a su ritmo habitual. Insisto, en todo caso, que lo anecdótico es la vida en sí y que la reflexión forma parte de ésta como un complemento, pero si ha de clasificarse una u otra como "ser" (en un intento por provocar una dicotomía innecesaria), pues que sean las anécdotas, ya que éstas, al menos, son hechas en relación, siendo ésta su naturaleza más primitiva y no en el claustro que algunas veces nos provoca el exceso de reflexión. No estoy criticando ninguna de las actitudes anteriores, insisto en que las dicotomías no son necesarias, pero sí creo pertinente encontrar un equilibrio entre ambas posturas, es parte de "crecer", de ir en "ensayo y error" como a todos nos toca para "aprender haciendo" (como dice un eslogan por ahí), o mejor dicho "aprender cagándola" y enfrentando nuestros miedos como mejor podemos. A mi me tocó hacerlo desde bien pendejo, tal vez por eso me creo (destaco el "creo") en la autoridad de decir algo sobre eso. Es que, aunque suene trillado, ser maricón desde chico y haberlo asumido con orgullo no es fácil, sobre todo para el resto, y las reacciones de familiares y amigos no se pueden esquivar... así que en cuanto a hacer frente a ciertas cosas tengo práctica. Como sea, eso es tema para otro escrito, de esos que van saliendo en la medida que los dedos tocan las teclas.

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