viernes, 7 de marzo de 2008

Lluvia de Fines de Verano

Se acaba el verano y el otoño se hace presente con una incesante lluvia. Desde la mañana que no ha parado de llover, lluvia con truenos y todo el escándalo que merece el fin de las vacaciones, a pesar de que quedan aún un par de días de ocio.

Me gusta la lluvia, el otoño y el invierno, de alguna forma me emociona. No sé por qué, pero los relaciono con días familiares, sopaipillas, café y buenas conversaciones. Un cigarro y un café acompañan este escrito y me siento a gusto... el olor de la lluvia, la tierra mojada, la pureza del aire y el ruido de las gotas cuando caen. Los truenos me recuerdan a Buenos Aires, aquellos días de lluvia y calor. También me traen recuerdos de infancia, de esas noches cuando los truenos asustaban y no dejaban dormir. Creo que estoy pasando por días de descanso, de tranquilidad y paz interior, me siento tranquilo y satisfecho, no es que los problemas se hayan desvanecido, pero creo que ahora puedo ver las cosas desde otra perspectiva. Siempre he sido una persona positiva, creo que todo tiene solución y en estos días esa sensación está más presente que nunca. Tengo ganas de entrar a clases, espero con ansias el momento de poder desarrollarme como profesional, pero al mismo tiempo disfruto mis momentos de estudiante... que agradable es esta sensación.

Una frase que escuché alguna vez dijo que la felicidad es cuando el mundo se abre, cuando las posibilidades parecen infinitas, es ahí cuando hay que tener la capacidad de darse cuenta de que ese no es el comienzo de la felicidad, esa es la felicidad, ese preciso momento donde todo parece posible... en eso estoy, creyendo y sintiendo que las posibilidades son interminables.

Momentos de paz... no sé de qué otra forma describirlo, no sé de qué otra forma describirme.

Sólo espero que dure.

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