lunes, 3 de marzo de 2008

Últimos Días en Buenos Aires 2

...ahora sí puedo continuar con lo que les decía... veamos si recuerdo qué es lo que quería decir.
Cuando escribí el post anterior (hoy en la mañana), habíamos regresado a casa luego de intentar salir temprano para ir a Recoleta, al cementerio para ver la tumba de Evita Perón. Hemos pasado de largo, anoche carreteamos, festejamos las últimas horas en esta bella ciudad y luego quisimos salir. Finalmente salimos casi a las 12 pm, luego de esperar que parara de llover y tomar algo de desayunar. Debo confesar que el día no empezó de lo mejor, olvidos, trámites y la ineficacia que caracterizan los servicios públicos en esta ciudad no fue un motivo de alegría. Una vez decidido ir al centro para acelerar los trámites que tenía que hacer, toda molestía se desvaneció, caminar por Corrientes con el Obelisco de fondo trajo los tantos recuerdos que se han creado en tan pocos días, tantas conversaciones, pensamientos y emociones de quien siente que esta fue la primera de muchas visitas a esta ciudad que, sinceramente, tiene un lugar asegurado en mi corazón. Luego del centro, recorrer Florida y el microcentro, fuimos a tomar el siempre lleno 37 para llegar a Recoleta... por supuesto que nos pasamos, así que decidimos hacer uso del típico mapa de viajero, sin preguntar a la gente... teníamos que encontrarlo por nosotros mismos. Finalmente lo logramos, caminamos muchísimo, no encontrábamos la entrada, luego tratando de encontrar la tumba de Evita caminamos otro poco, ese cementerio es un verdadero laberinto. Además de su belleza, el cementerio de la Recoleta ofrece a sus visitantes (esa suena como frase de vendedora "puerta a puerta"), gran variedad de atractivos, dentro de los que se pueden contar la belleza de su arquitectura, los diseños y la historia de Argentina, plasmada en sus tumbas y recovecos. Punto aparte es la cantidad de turistas que hacen el panorama aún más atractivo... ufff... "mishi, mishi, mushi, mushi, shimishurri, papishulo" (el que sabe, sabe XD).
Cuando llegamos a la tumba de Evita nos encontramos con un montón de turistas (como era de esperar) y con la noticia de que no era nada espectacular. Una tumba no más grande que el promedio, de color negro, con placas conmemorativas de su paso por esta Tierra. A pesar de ser algo pequeña este memorial irradia una energía especial, tal vez sea que la historia que he aprendido estas dos semanas me hizo sentir que tocaba algo grande, presenciaba el lugar de descanso de una mujer que marcó la historia de Argentina como pocos, para bien o para mal, eso queda a cada uno, pero que de una u otra manera dejó su marca y marcó una revolución popular, empoderó (con lo que odio esa palabra... la palabra, no necesariamente la idea -aclaro-) al pueblo y le dio las herramientas para que participaran en las decisiones que determinaban su destino.
Luego de pasear por el Cementerio, fuimos a tomar el colectivo a casa, pasamos a comprar comida (pizza... una grande vale entre 1.500 y 3.000 pesos chilenos... BARATISIMO!!), cigarros, gaseosa (siempre cometía el error de pedir "bebida", que acá se entiende como "bebida alcohólica") y algo dulce para subir los niveles de glucosa. Después de comer caímos a la cama como plomos, dormí como piedra hasta que un nunca bienvenido calambre me arrancó del sueño... es que esto de no estar acostumbrado a caminar es terrible... XD
Ahora acá estoy, tratando de resumir los sucesos de un día, tratando de dejar una síntesis de los recuerdos de este día... me emociono, no sé por qué, quizás porque además de haber sido un excelente viaje, ha sido una oportunidad para conocer la historia de un país vecino y hermano, aunque a muchos les pese o moleste. Tuve la oportunidad de ver y escuchar, a través de documentales y el testimonio de alguien que lo vivió, la historia política reciente de Argentina, cosas que en Chile no se supieron, cosas que chocan, duelen y sorprenden. Darse cuenta que lo que se ve desde lejos es un simple reflejo de lo que realmente sucede es fuerte, no porque se pensara lo contrario, si no porque ver desde dentro el sufrimiento, las alegrías y la fuerza de un pueblo que ha luchado cada día durante los últimos 30 años es conmovedor. Me recuerda la lucha de mi querido Chile, las semejanzas son varias, somos países hermanos en muchos sentidos, a pesar de que el resentimiento es fuerte desde ambas partes... estuve tan poco tiempo acá y me ha soprendido tan gratamente este país que no sé cómo explicarlo. Me emociona dejar amigos, extrañarlos como lo haré, pero también es grato saber que en cuanto sea posible nos veremos de nuevo.
Tengo que hacer tantas cosas, la maleta, ver lo de los pasajes, ordenar todo, preparar los ánimos para el viaje, las esperas, etc.
Emoción por volver a Chile, ansias por pisar mi pueblito, pena por dejar atrás esta ciudad y mis amigos... sentimientos encontrados. No cambio mi país, "Mi Tierra" como cantaría Gloria Estefan jejeje, pero no puedo negar que Buenos Aires encanta, respira, vive y hace vivir... su gente, sus calles, su historia... amo esta ciudad.

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