sábado, 29 de marzo de 2008

Políticamente Incorrecto

Para quienes no estén familiarizados con el término "políticamente correcto", éste hace referencia a ser polite, cortés, amable, educado, en fin, algo como "decir lo correcto oportunamente" o "no decir cosas indebidas". He repetido hasta el cansancio que a mi no siempre me resulta -ni me agrada- ser políticamente correcto, independiente de que deba serlo por un cuento de "normativa social", pero en general no me gusta esa situación en que se "debe decir lo correcto" para agradar o complacer a un otro. Releyendo a ratos mi blog me he dado cuenta de que este tema es bastante recurrente, tal vez se deba a que me he visto enfrentado a varios momentos de este estilo últimamente, siendo cada vez situaciones incómodas, no sólo porque me desagrade actuar de esta forma, si no porque, la forma en la que yo utilizo lo "políticamente correcto" no siempre es entendida como me gustaría. Con esto me refiero a que se me hace interesante la doble lectura que se puede -o debe- hacer de estos momentos, ir más allá de las palabras para captar su trasfondo (de tenerlo, como creo que debería ser), o simplemente responder a la arenosa simpleza con la superficialidad de la amabilidad.

Me parece interesante la capacidad de llevar un doble mensaje que tiene lo "polite", la gracia de una frase que intenta parecer amable, pero carga con el filo del sarcasmo. Claro está, que para que esto tenga cierta repercusión el receptor del mensaje tiene que, digamos, prestar cierta atención para así poder establecer un diálogo que va más allá del cinismo -porque claro está que no tengo un gusto particular por éste. Marco la diferencia con el cinismo, puesto que en esta forma de comunicar lo "políticamente correcto" el mensaje va, no se omite, sino que sólo se adorna para hacerlo menos explícito, se disfraza para hacerlo parecer algo que no es, adorno el cual refuerza su sentido, su agudeza, dándole más fuerza y potencia. Este tipo de comunicación va acompañado de la mirada, esa mirada potente que confirma el envío del mensaje y acusa recibo en el otro, una vez hecho esto el doble sentido se aclara el sentido, pero sin explicitar el contenido, estableciéndose así un intercambio en dos niveles. No está demás hacer notar que este doble nivel de comunicación es un arma de doble filo, pues la respuesta que llega puede ser aún más peligrosa que la enviada... es que en todo caso esa es la gracia, si con esto no se espera nada más que un touché, una estocada mortal que te deje en silencio, dejando a uno de los involucrados como vencedor. ¿No es ese el fin de toda comunicación cargada de sarcasmo y, en general, de toda comunicación?. Toda comunicación es una lucha de poder, quien tiene la razón, quien argumenta de mejor forma o, en este caso, quien toca la fibra sensible y deja al otro mudo, todo depende del contexto... y qué rabia da cuando te quedas automáticamente en silencio, aunque debo reconocer que me causa cierto agrado, es que no puedo dejar de aceptar mi afición por este tipo de cosas. La ironía, el sarcasmo, la burla teñida de amabilidad, son parte de una forma de comunicación más rica y elaborada que permite alejarnos de la simpleza abrumadora que a ratos caracteriza nuestro lenguaje y que, de esta forma, nos permite acceder a un espacio comunicacional de dos niveles y en dos sentidos, todo lo cual, sin duda, lo carga de una complejidad que permite clasificar a esto que podemos llamar lo "políticamente incorrecto" como un verdadero arte.

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