sábado, 19 de abril de 2008

Algunas Mujeres me Desbordan

Ya, si las cuestiones igual tienen que ser como a ellas les gustan. Es que cuando las minas se toman unos tragos de más y no están acostumbradas como que se desbordan y liberan toda la mierdita que tienen adentro y el que paga las consecuencias es uno, obvio.

Igual ser mujer debe ser terrible (disculpando la expresión, que tal vez pueda parecer sexista, misógena o cualquiera de esas palabras que las mujeres inventan para hacerse las víctimas). Eso de no tener más que un fantasma entre las piernas y que más encima sangre una vez al mes debe ser una lata... sobre todo con el oleaje hormonal que esto acarrea. Lo bueno es que son periodos, la cabra chica es piola, la adolescente es insoportable y gritona, la mina en sus 20 y algo está descubriéndose como "mujer grande", la mina a los 30 es la peor porque anda con achaques de vieja (sobre todo si está soltera, porque ahí sienten como que "se les va el tren"), ya más cerca de los 40 están en la onda "mujer madura" que suele ser más interesante. Luego, en ese trance impreciso entre los 40 y 50, viene una nueva crisis: la menopausia, frases como "es que ya no ovulo", "me siento menos mujer", etc., son acompañadas de los "vapores", "calores" y cuanto síntoma histérico ese cambio acarrea y, por fin, después de los 50 la mina anda en "proyecto abuela", cariñosa, tierna y buena onda.

Menos mal que salí mariconcito, es que no podría soportar tener que bancarme a una mina al lado... porque por último a la amiga la puedes putear con relativa tranquilidad y la weona acepta, porque se saben insoportables, eso es casi una condición de ser mujer, sobre todo cuando andan "en sus días" y porque, al fin de cuentas, saben que ser hombre es mejor.

Francamente lo que me molesta es la cosa "histérica-histriónica" femenina, esa cosa que va desde la niñita cero aporte estilo "Sweet 16" hasta la menopáusica gritona (pasando, por supuesto, por la treintona en crisis) y que suele terminar en una escena de gritos o, en el mejor de los casos, en un desplante de diva venida a menos, donde se dan media vuelta y, pelo ondeando al viento (que suele pegarte en alguna parte del cuerpo, generalmente la cara), se van con lo que ellas creen es "la última palabra".

Mis queridos lectores, sobre todo "ellas", podrán preguntarse: "¿Qué sabe un maricón sobre las mujeres?", pues contesto con agrado: BASTANTE, por la sencilla razón de que me acerco a ellas sin interés alguno y éstas, al darse cuenta de las condiciones de la relación, se abren cual flor en primavera y confiesan todo. Es verdad que cuanto me han contado permanecerá en la intimidad de mi femeneidad, la que algunas (por no decir todas) tanto aprecian, pero no puedo dejar de expresar que, si bien las entiendo en muchas cosas, hay otras en las que simplemente pierdo todo norte, porque muy gay seré, pero sigo siendo hombre y los desbordes hormonales están fuera de toda comprensión para quien no haya nacido con los genitales "hacia adentro".

Me agradan, les agrado, pero insisto en mi imposibilidad de guardar aquello que me he reservado tanto tiempo: el tener que haber sido testigo (y a veces víctima) de cuanto desgarre espacio-temporal provocan los estrógenos, con lágrimas, rabietas y cambios de humor repentinos. Que no se malentienda mi escrito, las mujeres me parecen admirables en muchos sentidos, pero la vida me ha llevado a comprender que el nivel de paciencia que hay que tener con ellas es bastante mayor que el que hay que tener con ellos y, no siendo misógeno, hay cosas que me molestan bastante.

Concluyo pidiendo perdón a aquellas que se sientan ofendidas, ya que mis palabras pueden no ser acertadas...

...Esa es la única manera de mantenerlas contentas... pidiendo perdón y haciéndoles creer que ellas siempre tienen la razón.

1 comentario:

Mary dijo...

QUE FUERTEEE MENARES! COMO PARA MANDARTE A LA MISMA MIERDITA...ESPECIALMENTE LA ULTIMA FRASE. Mmmm, DEBERIAS PEDIR DISCULPAS MASIVAS, RECUERDA Q TE PARIO UNA MUJER!.
HE DICHO MIERDA!! XAU