lunes, 21 de abril de 2008

La escucha como forma de Sanación

Primeros acercamientos a la clínica como individuo y no como grupo o curso.

Hoy tenía dos pacientes, sólo llegó el segundo. Por un lado mejor porque me dió más tiempo para calmar los nervios y respirar profundo una vez más antes de entrar. Debo confesar que al principio estaba bastante nervioso, es que no es fácil llevar a la práctica todo lo que se ha aprendido de una sola vez, porque es bastante diferente cuando tienes a más personas pendientes de lo mismo, pero cuando estás solo todo depende de tí. Después de unos minutos de tensión me relajé, lo escuché, intervine sólo cuando él paraba y con el fin de profundizar aquellos temas medio difusos o que requerían más atención. Bueno, al final de cuentas parece que el paciente quedó bastante satisfecho y yo también. Es de esperar que el otro paciente no se arrepienta de venir, pues necesito tres para que la pasantía corra como tal, además que el horario que habíamos acordado me caía perfecto.

Que divertido es darse cuenta de todas las fantasías que pasan por la cabeza en relación a los pacientes, pensar cómo serán, qué dirán, cómo se ven, si vendrán o no, si no vienen por qué y así un sin fin de especulaciones.

Se vienen muchas cosas, así que aprovecho de relajarme dentro de lo que puedo. Pruebas, ensayos, pacientes, ayudantías, revisión de pruebas, investigaciones, interpretaciones de tests, etc, etc, etc... todo lo que conlleva el estar cada vez más cerca de lo que tanto he esperado.

Que fascinante es el mundo de la escucha. El poder de la palabra tiene tanto valor que a veces es difícil de describir. Me pareció asombroso cómo cambiaron ciertas cosas a lo largo de la entrevista y cómo el paciente se fue mucho más tranquilo en comparación a como llegó... y que al finalizar te digan "sé que usted me podrá ayudar" es bastante alentador. Claramente esa frase es una seducción por parte del paciente, pero también habla sobre su deseo y necesidad de ayuda y no hay nada más satisfactorio que el poder ayudar a alguien con las cosas que has aprendido durante tantos años de estudio y sacrificio.

Bueno, ese fue mi momento emo.
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En otros aspectos de la vida:

Al parecer cierta relación de supuesta amistad se desvaneció, era una de esas "amistades problema", donde era psicólogo más que amigo (como describí en un post anterior), así que causa cierto alivio, ya que no tendré el peso de ejercer en momentos de relajo. Creo que, como muchas veces, he sido un buen soporte para aquella persona, creo que por fin logró abrirse un poco más y establecer lazos con otras personas, personas que espero la ayuden a mejorar y no a hundirse más en su confusión. Toda la suerte para ella. Lamento que mi poder de escucha se haya visto opacado por mis necesidades humanas, pero espero que ella haya entendido que mi alejamiento ocurre por la necesidad de flexibilizar una relación que se mantenía por rigidez y no por gusto y que su egocentrismo me absorvía tanto como a ella la absorvían sus problemas. Concluyo este párrafo con mis mejores deseos para "J".

En este día de escucha también me di cuenta de lo necesario que es ser escuchado, no sólo a nivel personal (como ya me había dado cuenta, por las mismas razones que expuse en aquel post), si no también por lo agobiante que puede llegar a ser el establecer una relación terapeuta-paciente, por lo agotador que es no sólo mantener el oído atento, si no también la capacidad de que la empatía no se confunda con simpatía y la necesidad de mantener la distancia a pesar de la inexperiencia. Comprender a la escucha terapéutica como profesión y no como goce es parte fundamental de mi profesión, pues si se rompe la fina línea que marca ese límite puede armarse un caos tal que te invalide ante el paciente.

En fin, reflexiones sobre la escucha se pueden sacar varias, sólo espero que con la práctica el oído y mi posición de terapeuta se afinen, mejorando el ojo clínico que creo, por lo visto hoy por lo menos, no está tan malo.

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