domingo, 4 de mayo de 2008

Pucha que te Falta Insight

Existen personas que simplemente no tienen idea quienes son ni donde están paradas.

Es difícil "conocerse" por completo, pero por lo menos después de varios años de desenvolverse en el mundo las personas generalmente tenemos alguna idea de cómo somos, cómo reaccionamos y en qué estamos en la vida y somos capaces de saber qué nos molesta y qué nos agrada para poder comunicárselo al resto de los mortales que habitan el planeta. Pero, así como se podría pensar que lo que nombre anteriormente es lo "normal", también hay personas que no tienen la más mínima idea de quienes son, cómo están, cómo reaccionan, qué les gusta y/o en qué momento, fase o situación de su vida se encuentran. Esta falta de conocimiento suele ser abrumante para quienes rodean a esas personas, siendo una fuente de constantes molestias, conversaciones discrepantes y hasta peleas. Este es el caso de quien llamaremos "PB". Su caso ha sido ya comentado por estos lados, es una persona que puede considerarse mayor y, por tanto, pensarse que tiene el cuento más o menos claro... no se equivoque, la edad no es signo de sabiduría (por mucho que PB piense lo contrario). Esta persona tiene un discurso que de buenas a primeras suena bastante coherente, pero si se escucha con atención el discurso se disuelve, se le "cae" a medida que habla, porque se le va notando que todo lo que dice es de la boca hacia afuera. Que no se piense que su discurso (bastante superficial y autorreferente por lo de más) es una careta o un intento por aparentar (cosa que se da, pero en otras situaciones que ya describiré), si no que es un vómito de palabras lanzado con el afán de desahogar sus múltiples conflictos, en lo que tal vez se pueda considerar un intento desesperado por poner en el exterior la angustia que l@ ahog@.

Hasta ahí todo "bien" (digamos "bien" para esta persona, porque para quien es oreja es una soberana lata y una incesante repetición de la misma mierda). Lo curioso se hace presente cuando en el discurso aparece la crítica desatada a quienes comenten el error y la falta de hablar de sí mismas sin parar y comentar sobre lo ajeno con una soltura y acidez que asombra. Al escuchar un discurso de ese tipo de una persona que comete ese "error", el que tanto aborrece, la cosa se pone peliaguda. ¿Por qué?, podrán preguntarse, pues porque eso indica una falta de insight tal que llega a ser preocupante, por no decir "preocupantemente patológica". Es sabido lo fácil que es "ver la paja en el ojo ajeno", pero hay que partir por casa y si estamos viendo la paja en el ojo ajeno cuando tenemos la tremenda viga delante de los nuestros, el cuento no anda bien... sobre todo siendo que quienes son víctimas de tales críticas son personas que hasta antes de dicho evento habían sido consideradas "amigas" y tratadas como tales. Esta falta de profundidad en las relaciones sociales, la falta de insight y el discurso autorreferente son rasgos característicos de cierto tipo de personalidades, una estructura más bien límite, no integrada, que carece de aquel ojo crítico hacía sí mismo.

Cuando este personaje se ha visto enfrentado a situaciones incómodas en mi presencia, usa ciertas tácticas defensivas simplonas, toma un tono arribista que, para ser bien sincero, no le resulta ni le sienta bien... hay cosas que hay que aceptar y el que nació mono, mono morirá. Se notará un dejo de molestia en mis letras y lo hay, y es porque no sólo he sido espectador de las cosas que he relatado, si no que también víctima.

A pesar de que a momentos la relación ha quedado en "pausa" siempre retorno cuando me necesita, no sé si por pena, en un intento por ayudar o porque a pesar de todo le tengo cariño, pero no puede dejar de molestarme tanta falta con el otro, considerando que tampoco puedo andar haciéndome de pacientes en mis relaciones sociales, ya que no es fructífero ni en lo profesional ni en lo económico.

Lamentablemente hay cosas que no se pueden cambiar y, si decidimos quedarnos cerca -sea por las razones que sea-, debemos aguantar cuanto defecto ese otro tenga, porque si en algún sentido queremos ayudar, tenemos que tener paciencia, respirar profundo, contar hasta 10 (o más de ser necesario) y, una vez más, escuchar.

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