sábado, 10 de mayo de 2008

No es una Juerga Cualquiera

La archinombrada Comunidad de la Aceituna ayer vivió una noche de desenfreno alcohólico.

Por fin pudimos reunirnos, el reencuentro había sido dilatado un par de veces debido a nuestros apretados horarios, pero anoche el universo conspiró en nuestro favor y la Comunidad estuvo junta y borracha... como corresponde. Hay que reconocer que faltó un miembro, debido a enfermedad e invalidez temporal, pero son gajes del oficio.

La noche empezó a las 22:00 en nuestro lugar de reunión habitual, la casa de M. Los primeros en llegar fuimos P, A (la pareja de P) y yo. A resultó ser todo un aporte, simpático y en síntonía absoluta con todos... la noche se veía buena desde el principio. Luego llegó el recientemente integrado "Meteoro" (apodo que recibiría posteriormente en la noche) y desde ahí el alcohol comenzó a fluir incesantemente. Después de varias horas de buenísima conversación y divagaciones propias de personas estresadas y en proceso de un relajo inducido por sustancias (alcohólicas, no de otro tipo... no porque no nos guste, si no que por la simple razón de que anoche no teníamos otra cosa disponible), decidimos salir. Pagano fue el lugar elegido, así que apurando las empinadas de codo nos tomamos unos cuantos vasos más y salimos rápidamente al auto de "Meteoro", vehículo que nos transportaría y sería testigos de ciertos desbordes y que curiosamente es verde, como una aceituna. Después de darnos un par de vueltas para buscar lo que nos faltaba tomamos rumbo a nuestro destino. Al llegar el calor del lugar resultó ser agradable y acogedor, en contraste con el frío de la calle (el que a mi por lo menos tampoco me desagrada), lo que permitió una aún más veloz caminata a la barra, lugar que nos acogería por la mayor parte de la noche. Los primeros tragos ingresaron rápidamente a nuestro organismo, a pesar de estar hechos en fórmula 3/4 - 1/4, es decir, tres cuarto de ron y un cuarto de bebida. La música nos acompañaba, Erasure, Cyndi Lauper, Madonna y Depeche Mode fueron, entre muchos otros, los que motivaron algunos atrevidos movimientos y más de algún orgasmo musical, los cuales son tan propios de M. La desaparición de P y A pasó casi desapercibida a nuestros alcoholizados sentidos y después de un rato el subterráneo fue nuestro destino. Ahí Bittersweet Symphony nos hizo delirar, es que con 8 vasos de ron ya no quedaba más que entregarse...

Las luces nos cegaron mientras nuestros pies aún se movían, no habiéndonos percatado que la música ya había terminado, así que decidimos subir mientras esperábamos por nuestras cosas. Las cosas llegaron junto con P y A, ahí la conversación fue la siguiente:

Yo: Weona, tu cara de borracha!
P: Weon, estoy sobria, tú tienes cara de borracho...
Yo: Na' que ver weona, mírate, tenis cara de curá...
M: Yo sí estoy bborrashaaa!...

M tenía los ojos casi cerrados, estaba básicamente como "chinita".

El bajón nos golpeó y el deseo por una chorrillana nos invadió, así que optamos por salir y buscar nuestra aceituna motorizada y partir a casa para hacer un buen after hour... ojalá uno que involucrara comida. El camino a casa fue rápido y algo accidentado (de ahí el sobrenombre "Metero" para el dueño de nuestro medio de transporte-. Casi llegando a casa algo extraño pasó, M se quejó, P gritó y yo, sin saber lo que ocurría -pues iba sentado en el asiento delantero- digo: "¿ay qué?". Lo que había sucedido es que M había tenido un desborde y había vomitado. P recibió algo de esa mezcla de comida, ron y ácidos gástricos. Paramos el auto, M se bajó y yo me bajé con ella... lo que ví no fue agradable, M había devuelto bastante y en mi mareo las arcadas llegaron a mi garganta... con suerte las pude disimular, pues M no estaba precisamente feliz con su desplante... claro que eso a todos nos ha pasado más de alguna vez y, estando entre amigos, no hay por qué tener vergüenza. Caminé con mi querida y vomitada amiga hasta su casa, ahí ella se acostó y nosotros (duros y buenos pal' hueveo), decidimos conversar y tomar algo más. Nos tomamos un par de tragos más, a estas alturas pasaban como agua por mi garganta. A eso de las 6:30 no dábamos más de sueño, así que decidimos volver a nuestros respectivos lugares de descanso. Nos fuimos a despedir de M, quien lógicamente no reaccionó, así que cerramos como pudimos y dejamos su casa.

Cuando por fin llegué a mi cama el cansancio casi no me permitió acostarme, lo hice rápido y puse la cabeza en la almohada.

Volví en mi a eso de las 3 de la tarde de hoy, me senté en la cama y descubrí con asombro que aún estaba mareado. Almorcé algo -como para no tener el estómago vacío- y seguí durmiendo. Supe de nuevo de mi vida a las 6 de la tarde, aún mareado, pero de todas maneras decidí levantarme, porque seguir durmiendo era "un poquito mucho". Así pasé el día, recuperándome de mi noche de alcohol y baile, sufriendo las consecuencias de mi gusto por el trasnoche, gusto que en este momento me tiene aguantando una acidez increíble.

A pesar de las consecuencias que nuestra juerga tuvo y de no recordar cada detalle de la noche -pues lo que cuento es lo que a grandes rasgos sucedió- la noche fue espectacular, mucho alcohol, risas y baile, además de haber sido un gusto el haber conocido a A. Espero que esto se repita pronto, esta vez incluyendo a la miembro enferma.

Fue un excelente relajo, se hizo esperar, pero cuando llegó fue mucho más de lo que esperaba.

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