martes, 6 de mayo de 2008

Una no tan Sagrada Unión

Estoy viendo un programa de concursos malo, "El Poder del 10", y salió una pregunta sobre qué porcentaje de personas cree que el matrimonio debe ser sólo entre hombres y mujeres. El conductor le pregunta a la concursante qué le parecen los matrimonios entre personas del mismo sexo y ella contesta que no está de acuerdo, que lo encuentra raro y que es "anormal" ser homosexual, alegando que es como tener una tendencia "rara" y, para mi asombro, el público aplaudió. Resulta que los heterosexuales toman el matrimonio como un "vínculo sagrado" -por lo menos las encuestas así lo dicen- y vemos todos los días en la televisión como hombres matan a sus esposas, novias o amantes, cómo las mujeres se defienden acuchillando a sus maridos, matando hijos, etc, etc, etc. En este sentido me sorprende que se siga pensando en el matrimonio como algo sagrado o "incorruptible". A mi gusto, el matrimonio no pasa de ser un contrato, tiene una finalidad jurídica -quien le adjudique otra bien-, ya que si lo pensamos como un símbolo de unión, pues las pruebas dicen lo contrario, siendo más alto el número de separaciones, anulaciones y divorcios que cualquier otra. Independiente de esto, la unión con la pareja no está definida por un papel, una libreta o un cura, la unión está dada y fundamentada en la pareja misma, en el respeto y amor que sientan, en nada más ni en nada menos. Si se quiere seguir pensando el matrimonio como una unión exclusiva para heterosexuales, bien también, pues ellos son los destructores de todo lo que esa "sacra unión" intentó en algún momento representar y al mismo tiempo están siendo destructores de la libertad e igualdad de derechos que deberían gozar todos los miembros de una sociedad.

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