miércoles, 18 de junio de 2008

"Narcisísame" y no te Diré que No

Los cierres de todo tipo son complicados, ya sea porque involucran un proceso de desligarse emocionalmente de un otro, o porque involucran responsabilidades que a veces parecen estar muy por sobre de nuestra capacidad de acción. Este último caso es el que estoy atravesando. No suelo alterarme por cualquier cosa, sí quejarme, soy bueno para quejarme, pero finalmente hago todo lo que tengo que hacer y termino con ese sentimiento de satisfacción de haber superado las miles de barreras autoimpuestas ante la tarea compleja y muchas veces poco significativa. Es por eso que hoy, a pesar de haberme despertado a las 3:30 am para estudiar, me levanté de buen ánimo, queriendo salir rápido de la prueba, pensando en las cosas que tengo que hacer, cerrando el semestre de mis ramos y de los ramos en los cuales hago ayudantías. Pensaba y me organizaba, fui a clases, vi a la pequeña paciente que tenemos los miércoles en la mañana con el curso y parecía todo bien. Después terminé de repasar algunas cosas para la prueba, dí la prueba -al parecer me fue bien-, y de esa manera terminaba mi día en la U, el cual seguiría en mi casa, pero no antes de una reparadora siesta. Llegué a mi casa, almorcé, me senté frente al computador y, como siempre, lo primero que hice fue revisar el mail. Me encontré con dos mails de uno de los profes con los que hago ayudantías. Me pedías varias cosas, entre ellas recordándome que era yo el encargado de X situación y no él.... No puedo describir cuanto me molestó aquello, sentí que era cuestionado, que mi respondabilidad y desempeño eran puestos en duda, me sentí en deuda por algo que él debería haber hecho, pero claro, como deposita mucha responsabilidad en mi, se termina olvidando de todo y me empieza a cambiar las reglas del juego a mitad de camino. Me molestó enormemente todo porque sentí un dejo sarcástico en sus letras, probablemente sea pura proyección de la autocrítica que suelo hacerme, pero me sentí mal, me emputecí y me sentí pasado a llevar. Le respondí un mail recordándole que eso era responsabilidad de él y no mía -como había dicho al principio del semestre- y que yo no era el encargado de hacer eso, sobre todo porque ya tengo que hacer bastantes cosas, incluído el famoso favorcito de transcribir miles de test de sus pacientes por unos pesos miserables. Lo peor de todo es que mi autocrítica se hace presente y pienso "¿seré yo el que está equivocado?", pero sé que no es así. Es que a pesar de todo lo que hago (mis ramos, mis pacientes y mis ayudantías, además de querer tener un poco de vida de vez en cuando), siento que no hago nada y que soy flojo.

...

...Parece que tengo un problema de crítica conmigo mismo, parece que nunca logro llenar las expectativas de mi Superyó, que parece estar más persecutorio que antes. Creo que todo se arrastra desde que mi viejo se enfermó, ahí fue cuando empezaron a aparecer mis rasgos obsesivos de forma concreta, pequeños rituales obsesivos que me hacían la vida menos angustiante, esas compulsiones de mierda, incontrolables porque "algo" puede pasar si no hago "eso" que tengo que hacer... esa puta compulsión. No son tan graves tampoco, son estupideces que no empezaré a revelar acá porque siento que lo que digo ya es bastante -porque a pesar de que este es un blog muy personal, nunca hablo de mi en profundidad, ¿Se habían dado cuenta?- y siento que esas cosas fueron apareciendo desde ahí. Tal vez fue que eso rompió mi rutina, algo mantenido tantos años y por eso tuve que compensar esa falta con otra rutina, llenar ese espacio de alguna forma, con fantasías obsesivas que llevaban a la compulsión, a rituales que cobraban un lugar, tomando un espacio que había quedado vacío.

Cuando mi papá falleció, hace casi dos años, los pequeños rituales obsesivos bajaron de intensidad, los sigo teniendo, pero son casi anecdóticos y los tomo para la risa, de hecho creo que ni siquiera los notaría si no estudiara Psicología, pero con ese cambio y esa nueva pérdida otro síntoma apareció, me volví más exigente conmigo mismo, siempre lo he sido, pero nunca me había alterado por nada, porque tenía las responsabilidades justas y necesarias, ahora en cambio me lleno de responsabilidades, lleno mis días de deberes, no sé si en el afán de cubrir la falta dejada por el padre (y el Padre que representa, ese con mayúscula, también conocido como el "Nombre del Padre") o qué. Tal vez llene mis días de estos deberes interminables para que lo Superyoico no sólo sea algo que está en mi, si no que la representación del padre sea tanto yo, como mía, como una doble función que llena, que forma parte y es al mismo tiempo... No sé, estoy divagando, tirando ideas perdidas, de esas que aparecen en la medida que se recorre fugazmente la teoría acumulada durante tantos años de estudio.

Aparte de todo eso tengo otro problema, no puedo decir que no, es que la figura de poder significativa se alza ante mi, se establece como una figura a la cual no puedo negarle nada, "tiene el falo" y eso lo admiro. Puede que eso sea por varias cosas, por admiración, por cercanía, por cariño, porque me quieren y me respetan tanto y porque todo se vuelve una relación narcisisante, es que depositan una confianza en mi que sé no depositan en nadie más, además que el poder, la sabiduría y la inteligencia me seducen muchísimo, más aún que la belleza, entonces, entre la sabiduría, el poder y la relación narcisisante, el "no" se vuelve un imposible.

Parece que es verdad eso de que "el falo en la medida de su ausencia se hace presente"....cobra valor en la medida que no está, que se perdió y que nunca se encontrará. Quizás sea eso lo que me moviliza, esa esperanza de que en algún momento encontraré el falo, que tendré a alguien en mi posición y seré yo a quien no le podrán decir que no. Mientras eso sucede tendré que seguir movilizando el deseo y jamás pronunciar un "no".

1 comentario:

alfredo dijo...

no puedo parar de leer lo que escribiste aqui
lo encuentro muy interesante, y trato de entender algunas cosas.

siempre tememos quedar totalmente expuestos en el blog... creo que por el temor que alguirn no vaya a encontrar por casualidad. ademas, los que estudiamos psicologia tendemos a ocultar nuestros "males", quizas por que se piensa que no los debemos tener.

y concuerdo completamente con eso de que la inteligencia seduce, y quizas es un acto narciso, no la habia pesado asi: nos gusta vernos en el otro.