viernes, 29 de agosto de 2008

Are You Drinkin' my Rum?

Ayer fue un día particular. La comunidad se reunió después de un corto, pero intenso día universitario para celebrar, ¿celebrar qué?, una vez más daba lo mismo, lo importante era tener pretexto para tomar, conversar y escuchar buena música... además que era anoche o nunca, porque la Mary tenía algunas cosas que hacer este fin de semana en L.A. La Ale con la Pau se fueron justo después de la universidad para pasar la tarde con la Mary, yo me tuve que devolver a mi casa porque tenía que esperar a que mi madre llegara de Santiago para que desenvolsara aquel vil papel que funciona como elemento de intercambio en esta sociedad capitalista.

Ya listo para salir, llamo a la Mary para avisarle que me voy para allá y me dice que iba a estar su roommate con unos amigos, persona que no me es particularmente agradable, no porque ella sea desagradable, si no porque me perturba un poco la gente que no tiene más tema de conversación que sí misma. En fin, a esas alturas poco se podía hacer y no me iba a privar de una noche con la Comunidad por aquella persona.

Cuando finalmente llego a la casa de la Mary siento unos griterios y risotadas como de despedida de soltero -Uh?, ¿Cuántos amigos invitó la roommate?-, en eso sale la Mary con la Pau para que fueramos a comprar y, lógicamente, contarme qué pasaba allá adentro y prepararme para aquello que probablemente no me gustaría. Cuento corto, habían 7 personas allá adentro, quienes se habían tomado nuestro lugar, dentro de ellos un mariconcito de closet, pero que, según me decían las niñas, era tan loca que no era necesario que dijera que era gay.

Cuando llegué y finalmente conocí a estos seres me di cuenta que las niñas tenían razón, toda la humanidad de ese sujeto gritaba a los cuatro vientos que no sólo era gay, si no que era loka... and a big one!. Como había tanta gente tuvimos que acomodarnos como pudimos en la mesa, acarreando sillas y tratando de hacernos espacio, no sólo físico, también acústico, porque estos personajes no hablaban, gritaban, cosa que a momentos llegaba a ser bastante desagradable... no sé si será porque me estoy poniendo viejo o qué, pero creo que para pasarlo bien no es necesario gritar, cantar a todo pulmón y reírse desbordadamente, llegando a un punto en que ni siquiera se escuche la música, ¿o sí?.

Después de un rato de aguantar esto y de que mi paciencia se fuera haciendo mayor gracias a los brebajes que con tanto placer disfruté y luego de que estableciéramos ciertos vínculos que terminaron siendo más agradables de lo que yo pude haber esperado, a la Pau le llega el mensaje de un amigo, preguntando dónde estaba y qué sé yo qué más. Abreviando la cosa, entre conversaciones y dudas, los tipos quedaron de llegar a la Casa de la Mary, asunto que tenía sus ventajas, pues el alcohol y la bebida ya se nos acababan y necesitábamos "refuerzos". Cuando estos personajes llegaron la sorpresa no fue tan agradable como en algún momento supuse, su "aporte" fue una Coca-Cola Light de 1, 5 lt., yo me pregunto: "¿Hay algo más confianzudo que llegar a un carrete donde sabes que hay mucha gente con una bebida de litro y medio?... ¿y Coca-Cola Light?", O-SEA!... primer punto en contra para ellos. Una vez que pude dejar pasar aquella pequeña molestia, empezamos a conversar, los tipos simpáticos, aunque uno de ellos era un poco maníaco, de esos a los que le gusta ser centro de mesa al precio que sea y, como lo que él esperaba no se cumplió -no entraré en mayor detalle- al parecer se sintió en la "necesidad" de llamar la atención a toda costa, razón por la cual no hablaba, vociferaba y bebía incontrolablemente el alcohol que con tanto esfuerzo había reunido mi querida Comunidad... segundo punto en contra.

Cuando la necesidad de brebajes apretó con fuerza, propuse que "hiciéramos una vaca" ("hacer una vaca"= juntar dinero entre todos para comprar lo que se necesite) para comprar otra bebida y, de ser posible, más alcohol. Juntamos un poco de plata -porque claramente no ibamos a poner más dinero nosotros, si habíamos comprado todo lo que ellos se estaban tomando-, así que entre los cuatro miembros de la Comunidad pusimos mil pesos y el resto corría por parte de ellos. El más maníaco de ellos dos fue el encargado de ir a comprar, se le encargó una bebida y, si encontraba, más trago, cosa improbable a esa altura de la noche un día jueves. Cuando el sujeto en cuestión llega, me sorprendo al ver lo que traía en la mano... era nada más y nada menos que una bebida de medio litro (es decir, una bebida personal) y un paquete de Doritos -Uh?, again-. Cuando se le interroga por la razón de la precariedad de lo traido él no encuentra nada mejor que decir que 'no trajo una bebida más grande porque le estaban cobrando mil quinientos pesos por una Coca de litro y medio'. Ok, es caro para una bebida de 1,5 lt., pero considerando las circunstancias y, sobre todo, considerando que nosotros le habíamos pasado 2/3 del valor total de la famosa bebida, fue una sorpresa desagradable a cagar, demás está decir que extrañeza me causó ver que no tenía los 500 pesos para la bebida, pero sí los tuvo para un paquete de Doritos. Ahí fue cuando la noche se me fue a la mierda, no podía creer tal nivel de patudez, me parecía fuera de toda buena costumbre, o sea, si prácticamente vas de paracaidista a una casa (paracaidista= persona que llega sin ser invitada), por lo menos, insisto en el POR LO MENOS, aportas con algo. Parece que para él la cosa no era tan así y daba por sentado que nosotros teníamos que suministrar todo lo que él quisiera beber durante la noche. Claro está que cuando a los demás se nos acabó el trago, él todavía tenía un poco en su vaso, elemento que por supuesto no soltó hasta que se lo bebió por completo. Triste situación, tipo mal educado y con una actitud patética y penosa.

...Pero como todo lo anterior no bastaba, el sujeto, no contento con tomarse los tragos que nosotros habíamos comprado, no escatimó esfuerzos en criticar la música que a nosotros nos gusta y, desde luego, no tuvo ningún reparo en levantarse y cambiar la música las veces que le pareció necesario. Decir que este tipo es un DESUBICADO, es poco.

Cuando la paciencia finalmente se me acabó, llamé a la Mary a la cocina para que echáramos a los tipos porque la cosa ya era mucho. Cosa que finalmente se hizo, no sin dificultad -por supuesto- ya que no se iban a pesar de que las indirectas ya se habían convertido en directas, proceso el cual sólo se concretó cuando la Mary les pidió expresamente que se fueran y la Ale se paró al lado de la puerta abierta en una no tan sutil forma de invitarlos a salir.

Después de todo esto estaba tan emputecido que no podía simbolizar, tiré mierda todo lo que pude, me desahogué y finalmente pude disfrutar de lo poco de noche que quedaba, donde la Mary, desplegando sus dotes de excelente anfitriona -como siempre lo ha sido-, nos hizo unos "qué sé yo's" para comer, mientras yo seguía bebiendo de unas "reservas alcohólicas" que mi querida amiga guarda para casos de emergencia, en un intento por pasar el trago amargo del mal rato.

Pero, queridos lectores, eso no es lo peor de todo. Una vez que logré tomar la micro que me llevaría a casa se sentó a mi lado (en el asiento del fondo, continuo a la ventana) un tipo de una edad relativamente avanzada, digamos unos 60 y algo. Al segundo de sentarse comienza a realizar "tiernos coloquios" (como diría Freud) con su nariz. Metió cada uno de sus dedos, desde pulgar a meñique, en ambas fosas nasales, sacando extraños elementos que él no dudaba en convertir en una pequeña bolita y lanzar al viento. No siendo esto suficiente, para lo que probablemente sea su zona erógena, cuando salían ciertos elementos -que al parecer eran muy pegajosos para transformar en "bolita"- el sujeto no dudaba en pegarlos en la ventana, en un gesto intentaba -sin resultados- disimular mirando su reloj. Hizo esto varias veces, razón por la cual mi asco aumentó a niveles casi insostenibles, pero que logré contener a través de respiraciones profundas. Cuando el sujeto finalmente se bajó, mi inquietud ocular hizo girar mi mirada hacia la ventana, en un gesto que no pude contener... cuando mis ojos apuntaron directamente en dirección a la ventana me llevé una sorpresa que no pudo más que hacerme sentir náuseas. El vidrio estaba repleto de rastros pegajosos, algunos de blanco color, otros terminaban en algo que parecía ser una costra dura y verdosa, y otros eran simples rastros que podríamos denominar "grumosos" de un color inespecífico que tendía a ser algo transparente. Las náuseas fueron casi incontenibles, hasta un mareo hizo su asomo, efectos que pude contener, con cierta dificultad, pero lo pude hacer.

En resumen, fue una noche medio rancia, aunque siempre queda lo agradable de compartir con la queridísima Comunidad, gente tan grata que hace que hasta momentos como los anoche pasen a ser una anécdota para ser descrita y quedar registrada en los archivos de este blog, el que casi ha pasado a ser una bitácora de nuestras alegrías y penurias.

2 comentarios:

María de los Angeles dijo...

al parecer fue una noche MUY what the fuck? y es ke la patudez tiene un limite, y el weon ese los superó magistralmente ! D: !

y me reí tanto con la "loka" jajajaj ese tipo de cosas no las veo mucho ni sé de ellas xd porke estudio en un liceo de minas, donde si alguien arma un escandalo gritando, es natural ahá xd

y bueno, lo del viejito en la micro :S sooo IU! viejo coshino, arg. los abuelitios así dan asco +ç

Mary dijo...

Ay casi me mori con el señor de la micro, que asco mas grande!!... en cuanto a lo otro definitivamente no invitaremos jamas a ese sujeto maniaco y desubicado >=( que fuerte!!
No podian ser todos los carretes perfectos! :S
besity =)