domingo, 24 de agosto de 2008

Mi Guía

Que difícil se me hace a veces arriesgarme con una hipótesis sobre los pacientes, no porque no la tenga, si no porque se me hace complejo dejar un registro de aquellas hipótesis, sobre todo porque es un registro que quedará en la institución que tan amablemente me ha cobijado y apoyado. Es complejo ser primerizo en esto de tener "gente a tu cargo", porque más temprano que tarde, esas hipótesis, esos diagnósticos, son elementos reales que serán utilizados posteriormente para la continuidad del tratamiento o derivación a otro profesional de la salud, de ser esto necesario.

No me es sencillo el plantear tal o cual cosa sobre una persona que ha depositado tal nivel de confianza en mi, tal vez sea porque -como buen primerizo, insisto sobre aquello- me siento particularmente comprometido con ellos y, por lo tanto, con realizar un trabajo impecable. Es claro que esto también se combina con mis rasgos obsesivos, la necesidad de mantener el control y realizar un trabajo sin fallas, siendo algo que a veces demora la tarea, agradeciendo en todo caso que no me llegue a inmovilizar, como le pasa a otras personas. No es fácil plantear que tal o cual persona tiene o carece de esto o esto otro, porque es algo que en uno u otro nivel los afecta directamente, estás diciendo algo sobre esa persona, estás utilizando aquellas cosas que te cuenta, en lo que probablemente sea el mayor lazo de confianza que ellos pueden establecer, para determinar qué es lo que tienen, cuáles son sus características y forma de enfrentar el mundo, cosa que también ellos esperan y que indudablemente los ayudará, pero que de todas formas es una forma de utilizar una información confidencial para el quehacer propio y no puedo negar que por mi falta de experiencia eso se me ha hecho un tanto complejo, a pesar de que tengo claridad sobre el fin de todo este procedimiento, que no es más que el bienestar de quien ha pedido ayuda de una forma tan simple y tan sincera.

Tal vez mi error sea el sentirme comprometido en más de un nivel, me siento comprometido como "casi-profesional" de la salud, como estudiante y como persona a quien se le ha pedido ayuda. Probablemente sea mi dificultad de separar estos niveles lo que me ha complicado al momento de declarar algo concreto sobre quienes acudieron a mi y es porque también esto me involucra, pues el ser supervisado no sólo es una ayuda, también es una instancia de evaluación, evaluación que no involucra calificaciones, pero sí cierta capacidad de llevar a la práctica lo tantas veces aprendido y recitado. A pesar de esto, debo reconocer que son prejuicios míos, porque con lo que hemos hecho ha quedado claro que esa instancia de supervisión es una instancia de aprendizaje y desahogo, ya que tengo la suerte de que mi supervisora sea alguien con experiencia y paciencia, algo que pocas veces se encuentra, y que tiene claro que nuestras reuniones no sólo son para compartir sobre nuestros pacientes, sino que también para poder hablar de lo que ellos nos provocan, de nuestras dificultades y ella amable y apasionadamente nos guía, nos aclara el camino y nos permite comprender nuestros casos desde otra perspectiva, gracias a una distancia que ella nos muestra y que a veces a nosotros se nos hace difícil apreciar.

Siento que a veces escribo y describo mucho sobre mis recientes experiencias y dificultades en la clínica, pero creo que es un camino que tiene muchos matices y cada uno de ellos me sorprende y apasiona. Espero que se me diculpe si consideran que ando un poco monotemático, pero es propio del asombro del primerizo, del novato que necesita desahogar y relatar sus descubrimientos. Espero también, que aquellos que se dan el tiempo de leer lo encuentren tan apasionante como yo y tengo la esperanza de poder transmitir de forma simple aquello que me envuelve, asombra y ocupa mi cabeza la mayor parte del tiempo.

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