martes, 5 de agosto de 2008

A Solas

Fue a finales de Mayo, sí, tiene que haber sido como en esa fecha, porque hacía frío, pero no demasiado, no era como Julio, que mes tan frío era ese. Mayo, sí, definitivamente Mayo...

*"Fue a principios de Julio, imbécil"*

Había interrumpido una voz de mujer con un tono que parecía un tanto agresivo, Javier se dió vuelta, pero no vió a nadie... raro, bueno, él siempre fue algo raro. "Excéntrico"-se corrigió- prefería que usaran esa palabra, aunque él pensaba que no hacía nada fuera de lo común y corriente. Siguió caminando mientras miraba el suelo, le gustaba contar las líneas del suelo mientras se perdía en sus pensamientos. Creía que habían pasado años desde que había hecho las cosas de otra forma, es que simplemente disfrutaba de pensar, "es el mejor ejercicio" acostumbraba decir en voz alta antes de empezar a caminar mirando las líneas que dividían en bloques las calles por las que pasaba cada vez que iba al hospital... separado, dividido, escindido, que gran concepto era ese... "dividir para conquistar", sí, sí... así tenía que ser.

El "hospital", que misterioso suena eso, pero me da cierto aire de intelectual, como de profesional joven, porque nadie sabe a lo que voy, o sea, creo... ¿sabrán a lo que voy?, ¿sabrán que voy al hospital cada semana?. No creo -se contestó casi de inmediato- cuando estuve lejos nadie me extrañó, nadie preguntó por mi, la contestadora no tenía mensajes, el celular tampoco... ni siquiera sé por qué tengo celular, nadie me llama.

*"Es que hay que ir con los tiempos"* -dijo una voz de hombre que Javier sintió tan cerca de su cuerpo que un escalofrío le recorrió la espalda-.

Giró la cabeza instintivamente y vió a un hombre alto con algo de barba, chaqueta de gamuza, jeans y un sombrero vaquero, conjunto que lo hacía parecer una mala copia del hombre de las antiguas propagandas de Marlboro, le sonrió amablemente, sonrisa que el sujeto de sombrero devolvió con un dejo de asombro en sus ojos. Javier siguió caminando pensando en lo gracioso que se veía aquel hombre... tal vez sea un empresario excéntrico... "excéntrico", así como yo. Siguió caminando y cuando contó la línea número 77 se detuvo bruscamente. "No estaba hablando", ¿cómo?, no estaba hablando, estaba pensando, yo pienso, no hablo -curiosamente había dicho esto en voz alta-, ¿cómo entonces?. No encontró respuesta.

Mientras caminaba trataba de explicarse de alguna forma lo que había sucedido. Continuó contando las líneas... que forma más agradable de alejarse del mundo era esa, sentía que podía pensar todo lo que quisiera, en las formas que quisiera y las veces que quisiera... era una libertad paradójica, mientras más libre se sentía, era cuando más sólo se encontraba.

*"Solo jamás, quince rosarios, eso es lo que necesitas"* -lo interrumpieron-
*"sólo jamás, solo jamás, solo jamás"*, repetía una y otra vez esa misma voz que hace un rato lo había insultado.

*"Cállate"-otra voz hacía callar a la mujer- "no ves que nos asustas"*

Una discusión comenzó en lo que Javier sentía eran sus entrañas. Sus oídos, su garganta, sus ojos, todo se veía inundado por una voz que parecía venir desde una profundidad que se perdía en sí misma, pero que llenaba todo el espacio que él sentía le pertenecía.

Siguió caminando tratando de dejar atrás a aquella confusa discusión que llenaba su cabeza, pero que a pesar de asustarle le fascinaba, se sentía embobado por todo lo que aquellas voces decían, no podía dejar de prestar atención a aquellos argumentos que tan ajenos le parecían, pero que al mismo tiempo entendía y parecía compartir, "es como escuchar la radio con audífonos" logró pensar entre tanto ruido.

"Como escuchar la radio con audífonos", se vió diciéndole a un hombre con bata blanca que lo miraba curioso desde detrás de unos cristales ópticos tan gruesos que hacían que sus ojos parecieran dos botones pequeños. Guardó silencio repentinamente.

-¿Dónde estoy? -dijo algo confuso- estaba en la calle y...

*"qué mierdas que preguntas"* -dijo la mujer en su cabeza-

-Estás en el hospital, ¿lo recuerdas? -hablaba en tono solemne el hombre de la bata-
-No creo estar seguro de...
-¿En qué año estamos Manuel?

*"¿Manuel?, ¿y quién es Manuel?"* -preguntaba un hombre que hablaba en vez de la mujer-

-¿A quién le habla?
-A ti Manuel, ¿ves a alguien más en esta habitación?

*"¡¿Que si vemos a alguien?!, por lo menos nosotros lo veríamos, no como tú topo hijo de puta"* -la mujer gritaba dentro de su cabeza-

-¡Cállate! -dijo en un intento por silenciar a la mujer-.
-¿Manuel?...
-Doctor, no creo entender lo que...

Despertó de un salto, con la respiración agitada y la frente empapada de sudor. Ya era de día, tendría que levantarse, pues tenía la certeza de que era Martes, el día en que tenía que ir al hospital. Se sentó en la cama y buscó a tientas el paquete de cigarros en su mesita de noche, "hay que empezar el día con nicotina, de otra forma no se puede", pensaba mientras lo hacía. El paquete de cigarros no estaba. Sintió ruidos abajo, en la cocina.

-Pablo, el desayuno, apúrate que vamos a llegar tarde a misa -había dado el aviso una mujer desde abajo.

¿Pablo?, ¿desayuno?, ¿misa?. Era claro que algo extraño pasaba, Javier no sabía qué sucedía. "¿Estaré soñando todavía?". Se asomó cautelosamente y se apoyó en la baranda de la escalera. Bajaba lentamente, la curiosidad era más fuerte que cualquier cosa *"La curiosidad mató al gato"* -la voz de un niño le advirtió-. Ignorando la voz Javier bajó, entró en la cocina donde encontró a una mujer algo regordeta con un plato en la mano y la Biblia en la otra. Al ver a Javier la mujer abrió tanto los ojos que quedaron tan blancos como el plato que recién había dejado caer y que estaba hecho trizas en el suelo. La mujer se avalanzó sobre él gritándole cosas que los golpes que le daba con la Biblia sobre la cabeza no lo dejaron entender. *"Estoy en Julio, esto es Julio, esto es Julio, este soy yo, este soy yo"* -decía el niño en su cabeza-, *"Este no eres tú, yo soy tú, tú eres nada"* -gritaba con desesperación un hombre de voz ronca silenciando la voz del niño-, "*Un rosario, así pasará, un rosario y un baño de agua fría, así se saca al diablo del cuerpo"*, la mujer de su cabeza gritaba tan fuerte que sentía que la cabeza le iba a explotar.

*Yo soy tú*
*No, yo soy*
*Ustedes son*
*Nosotros somos, tú dejaste de estar el día en que aparecimos*

*Te ayudaremos, te ayudaremos, nosotros siempre te hemos cuidado*

*Nosotros somos, tú dejaste de ser el día en que aparecimos, es por tu bien*

***

El hombre de la bata blanca estaba parado al costado derecho de la cama y, mientras cambiaba el suero del paciente de la 503, le comentaba a la enfermera que ese paciente -"Javier", como él se hacía llamar cuando aún podía comunicarse- era el primer caso de esquizofrenia catatónica que trataba.

-Pobrecito, ¿qué pensará? -dijo apenada y curiosa la enfermera.
-Ni idea, probablemente nada- contestó el hombre de la bata blanca.

"Fue a finales de Mayo, sí, tiene que haber sido como en esa fecha, porque hacía frío, pero no demasiado, no era como Julio, que mes tan frío era ese...", se volvía a repetir en la cabeza de Javier mientras afuera, en una realidad que ya no era la suya, el hombre de la bata blanca y la enfermera lo dejaban en la soledad compartida de su mundo de voces.

4 comentarios:

spence dijo...

hacía tiempo que no dejaba mi huella pero no dejo de leerte.
me das una envidia cojonuda, cabrón, por tu manera de escribir.
;)

gracias por esos ratos tío.

saludos, te leo.

ines dijo...

guaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
me dejaste sin palabras, sólo emociones
un abrazo,
val

Wenche dijo...

Sebastián...
tienes un futuro brillante en esto de la literatura, de verdad lo creo. No es que mi opinión sea la de una experta o que esté capacitada para andar repartiendo premios Nobel...pero...es que mejor dicho!!
Creo que parte de tu formación académica se la debes a la nunca bien ponderada "tía Marcela", by the way, me estás debiendo información de la queridísima. (viste como uní dos tópicos totalmente diferentes sin un mínimo de ruptura semántica??? jajajajajajaj...todo un "degradé" diría alguien por ahí...jajajajja...no sé si entendiste lo último...y capaz que sí...porque: tú y yo (señal Will and Grace...you know which one!)

Se te quiere.
Wenche.

konst dijo...

seebaaa leee mi blog denuevo eske tengo ke promocionar a los Fother