domingo, 7 de septiembre de 2008

Censura

A veces me pasa que escribo ciertas cosas que siento que en algún nivel pueden ser perjudiciales, que en algún momento se devolverán para cobrar su razón de ser y de haber salido de estos dedos inquietos que se mueven como patas de araña sobre el teclado. Creo a ratos que eso de "todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra" se cumplirá y me caerá encima todo lo que en algún momento he dicho acá. No por eso me censuraré, eso fue un compromiso que no sólo adquirí con quienes me leen, sino que también conmigo mismo, esa vez tan distante en el tiempo, en la que escribía sobre lo que incómodo que me era el dejar de decir ciertas cosas que quiero decir. Con esto no quiero decir que siempre voy a decir todo lo que quiero decir, es claro que más de algo de censura corre por mis escritos y por mi-así como por todos los miembros de una sociedad- y que en su justa medida es sano y útil como forma de regulación, siendo un reflejo de lo que siempre tenemos que hacer cada día: un poquito de censura para poder convivir en paz, porque una cosa es decir lo que se piensa y otra cosa distinta es hablar sin filtro... nada en exceso es bueno, ni siquiera la libertad.

Es complejo el tema de los límites, la censura y la regulación. "¿Quién regula qué?" es una de las grandes problemáticas, por lo menos a mi entender, así como el para qué de ciertas normas. Entiendo, como ya dije, la necesidad de la censura, me parece que debe existir, pero como una forma de autorregulación, no como algo impuesto, pues no creo que otra persona sepa qué debe decir quien en qué momento en ningún plano, desde el social hasta el entretenimiento, por ejemplo, si voy al cine, voy a ver lo que me place, no lo que me dicen que puedo ver... aunque esta afirmación es claramente una ilusión, porque hay alguien -o "alguienes", disculpando el neologismo- que decide qué es lo que el público puede ver, nada de lo que está presente en los medios de comunicación, sean del tipo que sean, está puesto al azar. Pero la idea es que dentro de lo que se nos permite como "mortales que no sabemos lo que nos conviene", podamos elegir y tener la libertad para saber qué queremos, cuándo lo queremos y cómo lo queremos. No hay que abusar de la libertad, pero tampoco de la censura.

Me pasa que todos estos cuestionamientos están constantemente presentes en mi cabeza, pero últimamente ha sido especial, ya que me he visto envuelto en situaciones que han sido algo complejas. Como sabrán yo detento una responsabilidad en el lugar donde estudio, con un "cargo" (con claras comillas, porque eso de "cargo" suena algo pomposo) por el que estoy en contacto con alumnos y soy una especie de mediador o forma de comunicación con una autoridad mayor, en este caso el profesor, así como también proveo una instancia de evaluación y recientemente me ha tocado compartir situaciones informales con mis alumnos, donde me he visto en la obligación (autoimpuesta) de poner límites y privarme del goce propio de dichas situaciones en pos de la mantención de esta distancia necesaria y suficiente entre el alumno y yo. En resumidas cuentas, me he censurado. Es que es extraño estar en ese tipo de situaciones porque se ven enfrentado mi deseo con el deber, Ello y Superyo en lucha desatada por la decisión final, decisión que probablemente determinaría la forma de relación que mantendríamos después de aquel evento, porque hay que tener claro que cuando a alguien se le da la mano se terminan tomando el pie y antes de pecar por el error, prefiero pecar por censurador.

Creo que a fin de cuentas hay situaciones en las que es imposible no dejar de decir o dejar de hacer. Me parece que la prudencia es un derecho, un deber y también un privilegio, aunque a veces cueste darse cuenta de esta última característica, pero no hay que abusar, también es sano decir lo que se piensa... tal vez los blogs son una buena vía de escape para aquello que nos reservamos.

2 comentarios:

alfredo dijo...

lo de los limites es complejo, ya que cuando se posee un cargo, ya esta implicita una verticabilidad en la relacion, y como somos los chilenos de interesados, si das confianza, se subiran sobre ti son pensarlo dos veces.

mantener los limites es un arte, un oficio muy dificil de llevar, ya que queramos o no, somos seres gregarios, y tendemos a relacionarnos y confundir las cosas, sobretodo cuando tenemos edades similares.

María de los Angeles dijo...

es algo impuesto, porke si no kiero, no respeto los limites ahaha. hay personas y personas, autorregulación es la opción, gracias.

hoy comentario sin sentido O.o