viernes, 28 de noviembre de 2008

Let me be Marie Antoinette

Como comenté hace un par de horas, la noche del miércoles la pasé emborrachándome.

Los días de mierda partieron el Martes. Para el día siguiente teníamos que entregar una prueba que la profe decidió hacer en modalidad trabajo, así que los grupos estarían definidos por los cursos que se formaron en otro ramo. La cosa no fue muy coordinada, eso hay que reconocerlo, pero ya la semana pasada con la Pau y la Ale habíamos empezado a pensar en organizar el cuento porque al parecer los demás no se movían. Como hasta el domingo la cosa no se había movido mucho más allá de la petición de la Pau por acelerar las cosas, yo empecé a llamar a uno de los tipos del grupo. Quedamos en que la haríamos el martes porque el lunes él tenía problemas para juntarse y un sinfin de otros argumentos que poco me interesaban. Llegó el martes, nos juntamos en la U con las niñas a la espera de que este sujeto llegara con el resto de los entes. Llamamos mil veces al tipo en cuestión y nada, ya eran las 12 y todavía no había noticias de él, cuestión que nos complicaba porque además de la prueba, el miércoles teníamos que entregar un ensayo y teníamos un examen. Por las coincidencias de la vida y por métodos que serían largos de explicar, nos enteramos que el resto del grupo había hecho la prueba/trabajo el día anterior (es decir el lunes, día que el sujeto había dicho que tenía ocupado... CLARO, estaba ocupado haciendo el trabajo del que habíamos sido excluídos). La cosa se nos puso peluda, fue desagradable enterarse de tal movimiento, tal traición, no porque con ellos seamos particularmente amigos (de hecho es casi lo contrario), sino porque somos de los que pensamos que un poquito de educación no le hace daño a nadie. Tuvimos que hacer la cuestión nosotros, cosa que se extendió hasta casi las once de la noche, así que decidimos parar, irnos a nuestros respectivos hogares a descansar por lo menos una hora para hacer el ensayo y llegar temprano al examen (porque a esas alturas el estudiar estaba completamente descartado). Así fue como decidí poner el despertador a las 3:45 am, en un intento ridículo por terminar pronto el ensayo y poder, por lo menos, leer un par de líneas de la materia de la cual sería víctima durante la mañana. Como siempre, mis intenciones fueron bastante superiores a lo que fui capaz de hacer, me desperté a las 5:30 como loco, buscando los libros, los cuadernos y cuanta cosa me pudiera ayudar a hacer el ensayo que tanto descanso me quitó. Puse el punto final a las 8:15, me duché rápidamente y corrí a la U para llegar a mi examen. Llegué con cinco minutos de adelanto, lo justo para llenar el torrente sanguíneo con la dosis de nicotina mañanera, la que suponía ayudaría a mis neuronas a conectarse con mayor agilidad.

Pasó el tiempo, pasaban los minutos y los cigarros, ya con la Ale y con la Pau al lado, preguntándonos qué había pasado, por qué no llegaba nadie más. El examen había sido postergado (¡gracias por avisar con tanta anticipación... hijos de put...!). En fin, fue un alivio, pero el estrés, la tensión física y muscular, el dolor de estómago y los malos ratos pasaron la cuenta. La Ale rompe en llanto y yo, al verla, no pude contener un par de lágrimas que cayeron silenciosas, era una sensación de cansancio e impotencia tal que la única opción posible para desahogarse fue un lagrimear histérico de niña chiquita.

Después de hechar mano a la represión para lograr recobrar la compostura, pensamos que lo mejor que podíamos hacer era tomarnos un café, fumar como putas y conversar de la vida un rato para después terminar la prueba que había quedado a medias el día anterior, ya que la teníamos que entregar durante el día. La Ale prefirió ir a terminar su ensayo, el que había dejado a medio terminar por el apuro de llegar al desaparecido examen. En eso se demoró bastante, eran alrededor de las 14:00 cuando nos volvimos a juntar los tres. Con la Pau ya nos habíamos relajado, la cafeína y la nicotina habían logrado relajar nuestros atropellados pensamientos, pero la Ale seguía algo tensa, así que correspondía darle un tiempo de descanso.

Como a las 14:15 fuimos a terminar la prueba/trabajo, así que nos tomamos una sala y abrimos el computador de la Ale. Todo iba bien, pero como la vida siempre encuentra la forma de cagarte, el computador se fue a la misma mierda, no abrió nunca, se quedaba pegado, razón por la que, en un intento de darle tiempo para que superara dicha situación y porque tendíamos a evadir la puta prueba, nos pusimos a jugar. Primero a lanzar una pelota de papel con el fin de que a nadie se le cayera, luego a decir palabras según cierta letra y categoría y, finalmente, cuando nos aburrimos de las estupideces previas, jugamos a representar algún personaje y que los demás nos hicieran preguntas para que adivinaran quienes éramos... algo así como el juego en "Marie Antoinette" (Konst entenderá de inmediato XD).

Cuando volví a mi, luego de haber sido la Reina Isabel, Mao, María Antonieta, Jack Nicholson, Cinthia Nixon, Barack Obama y Victoria Beckham, me di cuenta de que habíamos perdido casi una hora y media. A las 16:00 empezamos con la tontera, en uno de los laboratorios de computación de la U, donde algunos de los monos que estudian educación física (porque de verdad parecen monos, no sé si será generalizado de la profesión o es algo particular de mi U) gritaban, cuestión que dificultó y retrasó la tarea, pero, luego de casi 2 horas, lo logramos.

Está claro que a esas alturas necesitaba alcohol, así que me fui directo a la casa de mi partner de alcohol: la Mary. Compramos vino, cosas para picar y cigarros. Conversamos, reímos, cantamos y comimos. Hablamos del pico casi toda la noche, casi patológicamente, explorando todas sus facetas y actos realizables con aquel glorioso instrumento. Digo "casi patológicamente", porque cuando con la borrachera se empiezan a inventar canciones sobre el pico es porque algo no está del todo bien.

Cerca de las 2 am recuerdo, con mucho desagrado, que al día siguiente -es decir, el día recién pasado-, tenía otro examen para el cual, claramente, tampoco había estudiado. La borrachera se me quitó a eso de las 12:30 pm del día siguiente, cuando abrí un ojo y con horror vi la hora. Me puse a leer como enfermo, el examen era a las 15:50. Ni siquiera alcancé a leerlo todo, así que cuando llegué al examen ya estaba resignado. No tengo claro como me fue, espero que no tan mal (¡¡por favoooor!!!), así que ahora solo queda esperar.

Así han sido mis últimos días, mañana tengo que seguir haciendo mil mierdas, tengo que hacer un trabajo que tengo que entregar mañana mismo (¡¡siempre a última hora!!) y en algún momento desconocido revisar una torre de trabajos... no sé cómo lo haré, no sé si lo podré hacer y eso que tengo que tener esas notas puestas para el sábado... porque mi semana no termina mañana, ya que el sábado tengo reunión a las 12:00.

Ha sido (y seguirá siendo) una semana eterna.

Quiero ser la Marie Antoinette de Sofia Coppola, vivir en lujuria, alcohol, peinados extravagantes, baile, desenfreno, libertinaje, dulces y relajo.

3 comentarios:

ines dijo...

"como la vida siempre encuentra la forma de cagarte..." ¡Genial la frase!!! Amo tu blog por esos detalles geniales :)

Relájate, porque ya viene el fin de semana largo, que para ti empieza el domingo, pero no importa porque el lunes igual es feriado.
Tranquilo y que todo te salga regio.
Un abrazo,
Val

alfredo dijo...

eso es lo peor, cuando estas haciendo trabajos en grupo y los maricones te sacan... no se como la gente puede ser tan maldita.

extraño esos dias apretados, llenos de cosas. aunque la mala suerte es una de las formas en que dios sonrie...

saludos

María de los Angeles dijo...

ceroo colaboracion, una mierda de seres humanos los del trabajo y no sé ké más, super pencas !

pero ya keda poco? para vacaciones? tendrás? xd aaaay

porke hacer nada luego del todo es lo mejol. mejol si es com alcohol y nicotina :D!