viernes, 2 de enero de 2009

Bajo Fondo II

Por cosas del azar... no, más bien por cosas del ocio, he tenido periodos de insomio graves y prolongados, asunto que algo así como una novedad no es desde ninguna perspectiva. El problema radica en que el insomnio no necesariamente lo he aprovechado en la forma en la que acostumbraba en tiempos donde el libertinaje y las adicciones estaban desatadas, así como las discusiones sobre lo divino y lo mundano. Esta falta de usufructo de la que goza mi actual condición ociosa me ha llevado a incursionar en el mundo de las pills (palabra que tomo prestada de Alfredo). Sí, he tenido la patudez de llamar a Morfeo a través de diversos químicos, uno de ellos el Lorazepam, siendo el que más me ha gustado. Las sensaciones son diversas, pero se pueden resumir como "una agradable sensación de aweonamiento", un relajo físico y mental que te lleva lento, pero con seguridad, a la almohada, conciliando el sueño en pocos minutos (incluso segundos) después de que mi oreja derecha toca dicha blanda y voluminosa masa.

¿Qué tendrán las pills que tanto llaman la atención?, a mi por lo menos... aunque para generalizarlo tal vez debería reformular la pregunta a "¿Qué tienen las drogas que tanto llaman la atención?". Don't get me wrong, tampoco soy un drogadicto consumado y consumido por esas que pueden ser consideradas como "malas costumbres", pero tampoco podría negar que he probado bastantes cosas, cuestión de la que no me avergüenzo.

En mi periodo de experimentación -que al parecer aún no ha terminado- probé varias cosas, drogas blandas y duras. Pasé fugazmente por la marihuana y las pastillas desconocidas (esas donde no falta el amigo que te dice: "tengo una wea re-buena, ¿me acompañai'?"), llegando finalmente a la cocaína. Ahí me asenté durante un tiempo relativamente prolongado, probando lo mejor que se puede conseguir, no porque yo tuviera la gran red de microtraficantes asociados, sino porque un amigo -con quien experimentábamos estas cosas- tenía acceso a este tipo de comercio clandestino.

Así me fui involucrando en este mundo de costumbres diversas, tratos tácitos y confianza restringida. Fueron en esas noches (y días) de desenfreno alcohólico y cocainómano donde conocí e hice amistad con traficantes, prostitutas(os), travestis y actores porno. El bajo mundo en plenitud aparecía en aquellas juergas que solían durar 24 horas. Haciendo cosas como compentencia de quien se jalaba la línea más gruesa; quien llegaba primero a la mesa donde el "amigo traficante" nos dejaba un "regalito" para poder sacar más; probar la coca en diversas formas (por ejemplo en el cigarro, el trago o inyectándosela -siendo esta última técnica algo que no llevé a cabo); probar tipos de cocaína que son escasos, como la coca rosa, la un poco más común "ala de mosca" y así una interminable cantidad de tipos de sustancia, artimañas y prácticas.

Es que tiene algo ese "bajo mundo" que es muy atractivo; el peligro, la ilegitimidad de la práctica, del consumo, los excesos que sólo llevan a más excesos, pero que son extrañamente agradables. Ahora, con el tiempo, lo veo como un periodo necesario, como parte de una transición, siendo todo eso un proceso de crecimiento. Conocí a personas con las que probablemente nunca me hubiese querido relacionar, pero que las diversas circunstancias asociadas me llevaron a conocer. Quizás sea eso lo que aún me atrae de las denominadas "drogas", ese periodo de perversión y desgaste que es compartido con un grupo de personas que no quieren más que pasar un buen rato probando lo que esté en el "menú".

Lo ilícito une, no sólo al individuo con su adicción, sino que también al individuo con otros en su misma actitud y condición, porque para mi las drogas fueron eso, una actitud, una perspectiva diferente, la que no repetiría por varias razones. Primero porque ya lo hice y el encanto no sería igual si intentara revivirlo y segundo, y lo más importante, creo que ese crecimiento que mencioné fue efectivo, es decir, no sé si necesitaría de aquello como trampolín nuevamente.

Tal vez se asombren por la sinceridad de mis palabras -tal vez no- pero sigo pensando y sintiendo ese periodo y a esas personas con mucho cariño, no sólo por lo que me pudieron mostrar y por lo que pude conocer, sino que también por la posibilidad que probablemente sin querer me abrieron, que es la de conocer lo que pensé que no podría conocer, porque me mostraron lo sórdido de todo aquello desde una mirada asombrosamente responsable, donde la invitación me la tenía que cursar yo, ellos me aceptaron una vez que mis cartas habían sido jugadas por otro lado. Así me mostraron que al hacer aquello lo hacía bajo mi propia voluntad y responsabilidad, aceptando todas las posibles consecuencias.

Tengo gratos recuerdos de la droga y lo que involucra, probablemente porque no conocí el lado más destructivo, ya que las personas con las que estaba en ese momento no arrastraban a nadie más hacia ese "abismo". Jugábamos por nosotros mismos y ahí radicaba la gran ventaja de esa autodestrucción compartida.

Es quizás por esto a lo que se deba mi cariño, conocimiento, respeto y curiosidad hacia estas pills clasificadas como "drogas", hacia el alcohol y los cigarros, siendo éstos los últimos vestigios de aquel pasado que tanto aprendizaje me brindó.

3 comentarios:

María de los angeles dijo...

nunca me han atraido ni las pills ni las drogas ni nada. me han ofrecido pf montones de veces marihuana pero no se, no me atrae ashiii.
igual conociste el lado fun ajaj no alcanzaste a angustiarte por droga, no?

ya escribí mi experiencia en el blog xd lamentablemente no alcanzé a llegar a valpo D:!

cuidate :D

konst dijo...

ami winehouse vale pico. las drogas son divrtidas a cagar nah que decir. nunca he fumado marihuana eso si . oh creo que si quizás nose no me acuerdo. soy más amiga del alcohol.

alfredo dijo...

amy es lo mejor...

no obstante, me quede sin palabras. tambien me quedo con el alcohol y el cigarro.

estar en los bajos fondos es cosas de pocos, que bueno que lograste aprender y no quedarte pegado. las adicciones son dificiles de abandonar.

me encantó tu texto; es mas, me dejó reflexionando

saludos