miércoles, 18 de febrero de 2009

La Oportunidad de Padecer

La vida siempre encuentra la forma de enseñar y para mi estos días han sido un excelente ejemplo de cómo la vida se las arregla para hacerlo. Creo que hay momentos en que las situaciones deben ser aceptadas por lo que son y sacarle el mayor provecho posible, pues ahora me parece que esa es la única forma en la que realmente se puede aprender: enfrentando y superando.

Esta famosa parálisis me ha hecho reflexionar, esa ha sido una de sus principales ventajas; reflexionar sobre lo que significa estar en una posición inusual en relación a la salud... como para dejar de hablar de "enfermedad" como concepto opuesto a ese bienestar. Nunca he sido de los que se enferman mucho, nunca me había pasado nada que involucrara "atención especia"l, sobre todo porque mi papá era médico, así que ante cualquier cosa que pasaba tenía atención médica inmediata.

Todo este mundo de la atención médica "externa" (por llamarlo de alguna forma) es nuevo y, debo confesar, algo atemorizante, sobre todo por lo impersonal que puede llegar a ser todo; no eres una persona, eres un número y luego, cuando te atienden, eres una enfermedad, para luego pasar a ser una receta médica. Dependes de desconocidos a quienes no les importas, eres sólo su trabajo, el que muchas veces realizan de mala gana, aunque por suerte esta vez no me tocó así.

Lo curioso (independiente de lo que me ha significado este "cara a cara" con la atención médica de este país), es la posibilidad que he tenido -o que me he dado- de resignificar el padecer, de aceptarlo como una forma de aprendizaje que creía era sólo un eufemismo de aquellos que necesitaban apreciar su enfermedad como una posibilidad de crecimiento y no como lo que realmente era: una limitación. Ahora pienso diferente, creo que es real la posibilidad de resignificar las situaciones adversas y darles valor como experiencias de crecimiento, por muy incómodas que éstas sean, ya que, como sabrán, las condiciones que envuelven una patología son siempre difíciles, pero es esa misma características las que las hace valiosas.

Personalmente esta experiencia me ha significado un cambio de actitud respecto de lo que me rodea, dejar de tratar de tener siempre el control de todo, dejar de quejarme y aceptar y, más importante aún, aprovechar, las situaciones como se van presentando, re-pensarlas e imprimir un significado nuevo en ellas... por lo menos nuevo para mi, pues también me he nutrido de experiencias de otras personas, los que en otras circunstancias hubiesen sido escuchados, pero necesariamente asimilados. Sinceramente esta experiencia se ha abierto como una posibilidad y me ha mostrado que el quejarse es sólo una forma de resistencia, la comodidad de lo inamovible, de dejar pasar posibilidades, una manifestación de temor ante la incapacidad de controlar todo aquello que nos rodea y de sentarnos cómodamente en los huevos mientras esperamos que el resto nos arregle el camino que pretendemos recorrer.

Aprender a porrazos es una buena forma de aprender, quizás la única.

3 comentarios:

konst dijo...

ay si! onda cuando acepte ke hay weas ke no las puedo controlar mi vida paso de ser asquerosa a medianamente tolerable :)

alfredo dijo...

compleamente de acuerdo, hay cosas que molestan, que nacemos con ellas y hay que aceptarlas. y las crisis son formas de aprendizaje, hacen que evaluemos las cosas desde otro punto de vista. o simplemente aceptarnos y aprender a vivir con lo que nos toca.

y quejarse no es tan malo xD, aunque a los demas les molesta.

y bueno, por nuestra disciplina, acostumbramos a ver al otro con empatia y respeto. y los medicos y demases tienen otra forma de enfrentar las dificultades. incluso las demas personas: hay frialdad en el ambiente.

Zeithgeist dijo...

Tambien hay formas mas soft de aprender en la vida. Se llama observacion.