jueves, 12 de febrero de 2009

Silencio

A veces me gusta estar solo y en silencio, pensando en nada en particular, sólo descansar en la tranquilidad que la ausencia de sonido puede entregar. Me gusta estar conmigo mismo, a solas, sintiéndome, pensándome y escuchándome sin palabras de por medio.

Hay algo en la soledad que me apasiona, que me atrae y me permite no ser para otros y ser sólo para mi, por muy extraño que aquello suene. Creo que el silencio es la forma más natural de tranquilidad, ese silencio que no se consigue en cualquier parte, ese que sólo puedes alcanzar cuando estás tranquilo y en una apacible soledad.

Es extraña mi relación con el silencio. Siempre pensé que el silencio me incomodaba, que sólo era una manera de expresar impaciencia... y puede que así sea cuando estás con otros; quizás con otros que no conoces tanto, o que no dejan espacio para dejar el ruido atrás, que no son capaces de hacer algo más que llenar el espacio con palabras innecesarias, donde el silencio se puede entender como forma de censura o desconfianza. Pero cuando se puede abrazar el silencio para estar consigo mismo, es simplemente un placer, una profundidad... como flotar, lo que provoca una extraña plenitud, una forma de sentirse poco permitida en este mundo que nos bombardea constantemente con ruidos, colores e información. Creo que también es por eso que el silencio es algo tan preciado para aquellos que hemos aprendido (quizás por casualidad) a disfrutarlo, porque es efímero, es una soledad transitoria, un estado que dura sólo unos momentos, horas y, cuando mucho, un par de días. Tal vez la soledad y el silencio como estado permanente serían una tortura y puede ser que para aquel que no conoce más que soledad, el ruido de una conversación escandalosa sea lo que para mi es el silencio... algo como un oasis en medio de la rutina.

Seguiré disfrutando del silencio y de esta momentánea soledad.

1 comentario:

NEFERTARY dijo...

¿vulgar?


Creo que el tipo de silencio que tu has descrito se le llama meditar.