martes, 24 de marzo de 2009

Heterosexual Alternativo

Ayer se dió el típico carrete improvisado de principios de semana, ese al que todos los invitados van para escapar de la rutina, las obligaciones y las sorpresas -no siempre agradables- que depara la semana que recién se inicia. Íbamos los de siempre, dos amigos, una amiga y yo, a beber nuestro brebaje de siempre y a tener las conversaciones, discusiones y risas que tanto nos ayudan a disfrutar del néctar y que, al mismo tiempo, el néctar nos hace disfrutar.

Varias conversaciones, risotadas y dos litros de ron después estábamos borrachos y cansados, con ganas de volver a la cama para tratar de recuperar el sueño que habíamos perdido entre los vasos llenos del dorado brebaje, pero (como siempre) uno de los comensales no estuvo dispuesto a abandonar la juerga. El sujeto en cuestión pidió mi compañía para terminar lo poco de néctar que quedaba, así que sin hacerme de rogar acepté la invitación; sobre todo porque -debo confesar- me siento extraña, superficial, pero inevitablemente atraído hacia él, siendo esto sólo una atracción irrealizable, puesto que él, a diferencia mía, es heterosexual.

Una de las razones por las que el néctar goza de mi admiración y devoción es por su capacidad de concretar hasta las más increíbles situaciones, siendo ésta una de sus principales virtudes, cuestión que no está demás decir, ya que no sólo en esta ocasión he sido bendecido con los favores que el alcohol puede proveer... sobre todo cuando la cantidad de elixir en la sangre es suficiente para eliminar cualquier inhibición y desatar los actos más impensables. Es de esta forma que mi acompañante y yo, sentados en la calle bebiendo las últimas gotas de brebaje, nos dejamos llevar por la libido y los placeres que el cuerpo puede entregar; así es que de pronto me vi con el miembro erecto de mi compañero (supuestamente heterosexual) en la mano y luego... bueno, dejemos el resto a la imaginación, no vaya a ser que nuevamente mis palabras cual cuchillos se lancen contra la sensibilidad de algunos de mis lectores, pero baste decir que la última cita lo explica de manera bastante gráfica.

Es así que, aunque parezca algo audaz, incómodo, vulgar e incluso irreal, terminé un día lunes en plena vía pública realizando los actos más impúdicos con un compañero "heterosexual".

4 comentarios:

alfredo dijo...

hetero de ocasion.

y que pasa al dia siguiente?. todo se olvida, se borra, se culpa al nectar?.

esa es y sera siempre mi curiosidad frente a estos casos xD

Andrea dijo...

Pues felicidades, no hay nada mejor que hacer caso a los impulsos espontáneos, son momentos registrados y disfrutados. Un beso.

María de los angeles dijo...

jaj... definitivamente el nectar hace qe lo imposible sea imposible. quizás el tipo era homosexual no declarado quien sabe x).

pero lo pasaste bien 1313 ajajaj

Seba dijo...

Lo pasé la zorra!!!.

XD