viernes, 20 de marzo de 2009

Placeres, Alcohol y Recuerdos

Decidí no ir a la U. Está nublado, hace frío como hace mucho tiempo no hacía, así que decidí aprovecharlo para quedarme entre las sábanas todo el tiempo que quiera. He decidido que a pesar de todas las responsabilidades que tenga, cuando pueda me daré el tiempo que necesite para descansar, para no hacer más de lo que siento que debo hacer. Por lo menos eso pienso ahora, en un afán de justificar mi irresponsabilidad transitoria, aunque claro que no me estoy perdiendo de nada extremadamente relevante, pero me gusta pensar que al menos por un día no soy esclavo del deber y que puedo tomarme la libertad de la rebeldía.
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Hace tiempo que no escribía, es que en realidad entre el hacer y el no hacer me he pasado estas últimas semanas, pensando que quizás lo que debo hacer no necesariamente se corresponde con lo que me gustaría, así que he dejado pasar los minutos, las horas y los días haciendo sólo lo urgente y vegetando en aquellos momentos donde me permito embriagarme de nada. Puede que a eso se circunscriba mis actuales libertades, a rebeldías momentaneas que me permiten salir de la rutina -aunque sea por un día- y hacer (o no hacer) cosas que me produzcan placer.

El placer, dulce elixir que todos buscamos, puede ser encontrado de diversas maneras, algunas de mis preferidas son el fumar, el beber y el reir descontroladamente mientras dejo que el alcohol, la irresponsabilidad y el ocio me llenen. La autodestrucción es algo que moviliza y satisface, no tengo claro por qué, es más, creo que lo central es hacerlo, no pensarlo ni racionalizarlo, como acostumbro hacer con todo lo demás.

Hablando de autodestrucción y alcoholismo: El miércoles tuvimos nuestra "Tarde de café y análisis" con la Mary. Fue bastante agradable retomar aquella estancada tradición... estancada por las vacaciones, no por decisión nuestra. Almorzamos, conversamos, jugamos cartas, tomamos café y luego (a media tarde) empezamos a emborracharnos. El vino fue nuestro compañero fiel, el que movilizó conversaciones, desahogos y risas, mientras nos acompañaban nuestros clásicos, esa música que acentúa los efectos desinhibidores que el alcohol promueve. Como Alf bien dice, el alcohol supone ser un inhibidor del SNC, pero extrañamente (tal vez ni tan extramente) a los alcohólicos nos activa, nos hace pensar con mayor claridad y libera la lengua para hacernos conversar de los mayores males y bienes de la vida, el mundo y todo lo que nos rodea.

Cuando se nos acabó el vino aprovechamos los restos que quedaban en botellas semivacías de ron y vodka, eso me dio una gran sensación de estar a lo "Live with Me" (¿será ese mi futuro?). Lo bueno de las borracheras -las que a mi juicio siempre deben ser compartidas para su mejor goce- es que se pueden hablar de cosas que generalmente no hablarías, o que por lo menos costaría más sacar a flote. Las amistades se convierten en hermandades, los odios se vuelven más difusos y los recuerdos aparecen como nostalgia de tiempos mejores. Eso nos pasó el miércoles, añorábamos nuestros viejos tiempos. Recordábamos aquello que hacíamos, las personas que conocíamos y todo lo que nos permitíamos en aquellas circunstancias y lugares que tanto tiempo nos acompañaron y que fueron testigos de nuestras más memorables borracheras, las que ahora recordamos con cariño y, a ratos, algo de vergüenza, pero ese tipo de vergüenza que no implica arrepentimiento. Pensábamos en cómo volver, cómo sentirnos igual, cómo revivir aquellas situaciones... pero sabemos que no podemos, porque intentar repetirlas sería arruinarlas y que nos quedaríamos con un intento fallido de algo que fue irrepetible en vez del recuerdo de aquello que hasta el día de hoy moviliza tantos recuerdos, nostalgia y risas.

El alcohol hace los recuerdos más vívidos -a pesar de que quien no haya probado ese estado podría pensar lo contrario- y presentes, más cercanos y añorados. Es como ver fotografías, cada paso, cada pasado, cada juerga, cada caída, cada vómito, cada baile, todo se conjuga -lo bueno y lo malo- en un pasado entrañable y que forjó una amistad que hasta el día de hoy se mantiene... tal vez la única que se mantiene viva.

Con todo esto también nos dimos cuenta que uno de nuestros males (o tal vez una de nuestras virtudes) es el querer volver a algo que ya fue, darnos cuenta que de una u otra forma nos gustaría revivir ese pasado que compartimos, en el cual nos destruímos y que vuelve más fuerte con cada borrachera... esa añoranza, esa nostalgia, ese deseo de estar ahí, de ser esos adolescentes que perdían la cabeza con cada trago que llevaban a su boca y forjaban así el recuerdo que después se instauraría como deseo de volver.

NOTA: Para los que parece que leen al revés, el OH es inhibidor del SNC, por eso es que sentimos más "libertad" y la lengua se nos afloja con mayor rapidez (efecto desinhibidor de la conducta). Ahora, cuando digo que a los alcohólicos nos produce el efecto contrario (activador) apelo a que todo adicto tiene una relación particular con la sustancia de su adicción, cuestión difícilmente entendible para aquellas personas sanas e inteligentes que no gustan de la autodestrucción, pero que sí gustan de comentar bajo la sombra del anonimato.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

el alcohol anula toda inhibicion, no es que pienses mejor, es que llegas y largas...

piensa un poquito

Seba dijo...

Por lo mismo el OH es inhibidor del SNC (lee un poco)... y claramente no es que se piense mejor, los alcohólicos tenemos una relación particular con el alcohol que, personajes anónimos y "taaan inteligentes" como tú, probablmente nunca entenderán.

María de los angeles dijo...

já, quizas anónimo es un alcoholico anónimo en rehab. xd.
extrañooo ese placerr! esa inconciencia concientee....y para lástima mia no podré tomar en mucho tiempo más.
y como el dinero es escasso tampoco he podido comprar cigarros xD ayyy qe triste mi vida carente de placer. jajajajaja xd.

cuidatee

alfredo dijo...

gran nota.

hay gente que no entiende. y critica sin saber, que es lo peor.

siempre existira el dedo censurador oculto detras del anonimato.