sábado, 18 de abril de 2009

A Medias

Estoy de vuelta, al menos momentáneamente, a pesar de que espero que la generosidad de mi querida amiga Jess se extienda la mayor cantidad de tiempo posible, por lo menos hasta que pueda conseguirme o comprar un cable para el notebook o una tarjeta de video para el pc. A pesar de todo lo que me cuesta acostumbrarme a los computadores ajenos (porque debemos reconocer que no son todos iguales y que cada uno tiene sus mañas, tácticas, atajos y otras cosas, junto con las mañas que vamos desarrollando nosotros), debo reconocer que el que me fue prestado se me hace bastante cómodo. Quizás sea la necesidad, tal vez la abstinencia, no lo sé, pero estoy feliz, como si fuera la primera vez que tengo un computador en mis manos; ni siquiera el hecho de que la "H" está un poquito mala me afecta.

Estos días se me han hecho eternos, no sabía cuan dependiente de la conectividad era, simplemente un internet junkie con todas sus letras y en su forma más grave. Cuando me di cuenta que había quedado sin ninguno de los computadores me desesperé, no sabia qué hacer y pensaba en lo inútil de cualquiera de mis intentos por solucionar el problema, porque son cosas que van más alla de mis capacidades de técnicas manuales (en el ámbito electrónico por lo menos, porque mis manos saben moverse en otros aspectos bastante satisfactoriamente). Nunca he sido de los que andan arreglando cosas, no lo sé hacer, cumplo plenamente con el estereotipo del homosexual que nunca en su vida ha sabido distinguir entre las herramientas que están en esas cajas metálicas y medio oxidadas. Es algo críptico y misterioso para mi, pedirme que distinga entre dos tipos de tuercas, destornilladores o alicates es un imposible.

Ayer salimos con la Comunidad, fuimos a nuestro antro nº2, que prácticamente se ha convertido en nuestro antro nº1. La previa estuvo genial, llegamos temprano para ahorrarnos la entrada y aprovechar ese dinero embriagándonos. Llegamos justo al happy hour, así que entre que no pagamos entrada y habían los siempre bienvenidos 2x1, la cosa se nos alargó. Buenísima música, de esas que trae recuerdos de infancia y adolescencia, por lo menos para los que nacimos a principios de los 80's y tuvimos nuestros primeros momentos de gloria musical en los 90's; Fangoria, Marta Sánchez, Alejandra Guzmán y Ambra acompañaban nuestras empinadas de codo. Cantábamos, tomábamos, conversábamos y reíamos mientras esperábamos que pasaran los minutos para ir a la pista de baile por nuestra dosis semanal de desenfreno a lo "So you think you can dance".

En la pista la cosa era bastante distinta a lo que ocurría al otro lado, la música no era lo que suele ser y nuestro desconcierto y desgano pasó a ser malestar cuando pasaban y pasaban las canciones sin que apareciera alguna que motivara un zarandeo como corresponde. Al cabo de un rato se nos unió Jenny, que buscaba el desquite luego de que la semana pasada, en el mismo antro, tuviera que ser sacada por un malestar corporal generalizado, uno de esos que impide que los pies se muevan como deberían. Pero para qué alargar el cuento, la noche no fue nada agradable, me empezó a doler la cabeza y la cerveza con la que tanto me gusta acompañar los contorneos en la pista de baile se convirtió en tortura para mi hígado, sobre todo cuando después de tanto rato de evitar el beber se puso tibia. ¡Cerveza toda la noche nunca más!, ese trago no es lo mío. Para que vean que el néctar también tiene su lado oscuro.

2 comentarios:

alfredo dijo...

te entiendo lo de la adiccion a la net... no podria vivir sin estar conectado, aunque sea mirando la pantalla xD

Seba dijo...

Síii, de hecho me conecto, reviso el blog, twitter, mail, facebook (sí, lo reconozco), me conecto a msn y sería mi actividad. XD.