jueves, 28 de mayo de 2009

Buy it, Use it, Break it, Fix it



La guagua del terrorshh!!!, la amo!!!.

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Lo de la vieja era porque le gusta apretarse los dedos contra la puerta po' Alf.

P.D: Ando maniaaaaaaaaaaaaco.

Cita

"En gustos no hay nada escrito... decía una vieja que se apretaba los dedos contra la puerta".

I.B.F - Cultura pop.

sábado, 23 de mayo de 2009

Caer

Sentía cómo el viento le revolvía el pelo, cerraba los ojos, no sólo por miedo, si no porque también la acompañaba una extraña sensación de placer, ese de dejarse ir a pesar de todo. Sentía que flotaba, sentía cómo la ropa ondeaba a medida que el suelo se le acercaba. Cada vez que abría los ojos el terror la invadía.

Saltó en la cama con el cabello pegado a la frente por el sudor. Respiró profundo y exhaló lentamente mientras la oscuridad de su cuarto la envolvía. "Otra vez", dijo en un susurro mientras se secaba la frente con la mano derecha. Clara, su gata, la miraba fíjamente, cuando ella la miró de vuelta se preguntó por primera vez por qué la había bautizado así... "Clara", tal vez porque sentía que eso era lo que le faltaba, claridad. Mientras volvía a acomodarse en su cama, Isabel cerró los ojos, trataba de revivir esos segundos de placer que había sentido en su sueño, quería sentir nuevamente el viento en el rostro, quería revivir esos segundos de libertad.

Otra vez había tenido ese sueño y no había nadie allí que la abrazara y le dijera que todo estaría bien. Nadie la escuchaba, ni siquiera ella se escuchaba por más que lo intentaba; sabía que había algo que no estaba bien, pero nunca pudo descubrir qué. Quizás era porque carecía del valor para enfrentarlo, porque prefería sumirse en su trabajo para olvidarse y alejarse de sí misma.

La rutina la consumía, su trabajo era su vida y prefería encerrarse días completos en su oficina, esa desde donde podía observar la ciudad desde las alturas mientras fumaba el único cigarrillo diario que se permitía cuando todos los demás se habían ido.

El despertador sonó, Isabel abrió lentamente los ojos mientras el peso de su insignificante vida le caía sobre los hombros y le decía que se quedara ahí, tendida, refugiada en los sueños donde se permitía no ser. "No ser", dijo mientras volvía a cerrar los ojos pensando en lo agradable que sería poder dejar de ser y de estar.

Dejó que el agua de la ducha cayera sobre su cara, tenía la esperanza de que aquel líquido pudiera también limpiarle el alma. Se peinó con la mirada fija en el espejo y de pronto se dió cuenta que lloraba. No sentía nada, sus ojos hablaban de algo que ella no podía escuchar, que no podía entender y que simplemente no le producía sensación alguna. Se sentía dormida por dentro, como si de pronto algo la hubiese puesto en pausa. "Estoy vacía", se repetía mientras terminaba de vestirse.

De alguna forma que Isabel no entendió, había logrado sobrevivir a su día. Como siempre, fumaba mientras que desde la nimiedad de su vida observaba la ciudad y construía formas con el humo que salía de su boca. Apreciaba la delicadeza de aquellas figuras mientras pensaba lo oportunas que eran cuando desaparecían y se confundían con el viento. "Quiero ser humo y perderme", pensaba mientras cerraba los ojos e imaginaba cómo sería.

Con los ojos aún cerrados sintió el placer que le provocaba el viento en la cara, ese viento con el que tantas veces soñó, aquel que sentía mientras caía. Se le revolvía el cabello, igual que en su sueño... que placer, que tranquilidad sentía. Abrió los ojos y vió el suelo acercarse, pero esta vez no sintió miedo, seguía segura de que se confundiría con el viento, tal como sucede con el humo de los cigarrillos. Que alegría sintió al pensar que ahora podría disfrutar su sueño cada noche, ahora lo controlaba, ahora disfrutaría de cada segundo antes de despertar. Isabel caía y por primera vez lo disfrutaba.

Justo antes de caer, un grito la sacó de sus pensamientos, caía, ¿caía?... nunca nadie había gritado en su sueño... Cuando Isabel llegó al suelo no volvió a despertar.

jueves, 21 de mayo de 2009

martes, 12 de mayo de 2009

Teoría y Praxis

Trataré de profundizar un poco más en el regalo que recibí, el concepto de "irreverencia" y sus efectos en la práctica.

La "irreverencia" como idea, surge de aquellos que piensan que la "academia" es una forma de producción en masa, una constante producción de sujetos que no hacen más que reproducir lo que se les enseña, como si el ejercicio de la clínica fuese una repetición de fórmulas probadas. El concepto de irreverencia no hace necesariamente referencia a una flexibilidad teórica particular, más bien se remite a la posibilidad de ir más allá de los límites que impone la teoría. Para muchos el marco teórico suele ser un refugio que entrega las herramientas necesarias para abordar al paciente y su padecer, es decir, suele ocurrir que algunos terapeutas, al ejercer la clínica, se lanzan a la infructuosa tarea de acomodar al paciente a la teoría, muchas veces utilizando dispositivos terapéuticos que no surtirán ningún efecto. En este sentido, la irreverencia ofrece la posibilidad de romper con las ataduras técnicas que impone la teoría, mostrando la posibilidad de ir más allá de sus costuras y entregarla al paciente, es decir, ver cómo es que la teoría se aplica al paciente y no éste a aquella.

La irreverencia surge como posibilidad de encontrar aquellos elementos terapéuticos que son únicos en cada caso, abriendo el campo para explorar y aplicar técnicas que no necesariamente se circunscriben a las "leyes" y axiomas de la teoría dentro de la cual funcionamos como psicólogos clínicos. Esto no quiere decir que se abogue por el eclecticismo teórico, más bien se trata de explorar, dentro de la epistemología a la que suscribimos, herramientas novedosas que, probablemente, hubiésemos rechazado en una primera instancia. Es por esto que una buena forma de describir esta irreverencia es decir que "es la posibilidad de estirar las costuras de la teoría en la que nos inscribimos", jugando al filo de ésta como posibilidad de encontrar elementos clínicos que abran el campo a una praxis única. A su vez, esto permite el encuentro de una identidad clínica propia, particular y única, una identidad creada, no encontrada, un sello que nos identifique como profesionales de la salud mental y que hace posible el alejarnos de los modelos básicos para así no ser una copia de lo ya visto una y otra vez.

Este concepto me fue particularmente interesante porque la teoría a la que yo adhiero (el psicoanálisis lacaniano), además de ser una teoría rica en conceptos, es también de una riqueza excepcional en cuanto a las formas de llevarla a la práctica. Se abren posibilidades y rupturas en la praxis que muchas otras visiones no permiten, es por esto que me referí brevemente al setting y la interpretación en el post anterior. Para el psicoanálisis lacaniano el setting es una herramienta clínica, no es una forma de "mapear" o delimitar el contexto en el cual se lleva a cabo la terapia, ES, en sí mismo, un dispositivo que, al ser maleable, se puede utilizar terapéuticamente*. Por esta conceptualización del setting es que se concibe al psicoanálisis lacaniano dentro de una ética, no una técnica, es una ética del deseo, cuestión que en este momento no detallaré. Dado esto, es que las posibilidades de abrirse a nuevas técnicas parece válido, digo "parece", porque algunas posturas más radicales se circunscriben fuertemente a lo que ellos han pasado considerar "reglas inviolables", cuestión con la que yo no estoy de acuerdo.

Mi posición personal es que por sobre cualquier técnica o teoría lo que debe primar es el bienestar del paciente, por lo que me parece ético y profesional saber reconocer cuándo es necesario recurrir a los bordes de la teoría y la técnica en búsqueda de formas novedas de abordar ese padecer que es único o, en última instancia, derivar. Es en esta posibilidad donde radica la validez de la irreverencia no sólo como concepto, sino que también como praxis.

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*Aclaro que los términos "terapéutico", "clínico", etc, los utilizo de una forma flexible, pues, como algunos sabrán, no se adscriben completamente al ejercicio del análisis.

lunes, 11 de mayo de 2009

Irreverencia

Haciendo un esfuerzo enorme tomé fuerzas para ir a la Universidad, tenía paciente y mis rasgos obsesivos junto con la ética me impidieron postergar o simplemente desechar la sesión de hoy.

Llegué justo a la hora, con la suerte necesaria de que mi paciente no llegó 15 minutos antes -como acostumbra- lo que me daba tiempo para entregarme a los cigs con aparente tranquilidad. Claro que no es que porque el paciente llegue temprano lo atienda antes, parte del proceso es que quede claro cuáles son los límites, quién los establece y poner de manifiesto el tan manoseado "setting", aunque desde algunas perspectivas teóricas (dentro de ellas a las que yo me adhiero) eso es discutible, pero, como con la mayoría de las cosas en la vida, a ratos hay que someterse al sistema.

Mi paciente tiene una especie de pequeño ritual al momento de llegar, del cual he podido ser testigo en un par de ocasiones y que me consta sigue al pie de la letra en cada encuentro, cuestión que podría ser analizable, pero como es algo que ocurre "fuera de la sesión" podría causar algunas "diferencias de opinión", así que he preferido abstenerme, aunque si se vuelve relevante lo haré notar en algún momento.

Cuando nos dirigíamos a nuestra sala -"nuestra", porque la sesión es más del paciente que mía- me encuentro con la desagradable sorpresa de que una alumna X (Alumna X = Alumna NN de curso inferior) ocupaba ese reservado lugar en algún quehacer que a mi me parecía menos relevante que mi paciente. Acto seguido, aviso a la secretaria y, en el mejor de los tonos y las ondas -porque a estas alturas mala sangre rara vez me hago por este tipo de cosas- pido el desalojo de la alumna en cuestión.

Entramos a sesión, como siempre el paciente tiene la palabra. Comenzó a divagar sobre asuntos que por ética no puedo revelar y, en medio de esto, yo permito que mi cabeza tome atención, esa no focalizada, pero focalizada a la vez, la renombrada "atención flotante", esa "posición de muerto" (que no está tan muerto) que permite que el discurso ligue, te envuelva, pero no distraiga, haciendo posible la apreciación de lo que está más allá de lo enunciado.

"Ir más allá de lo enunciado" no es tan simple como puede parecer a primera vista, es algo que requiere algo más allá del entrenamiento, requiere la vivencia del análisis como ejercicio (y ojalá como proceso propio), pero, debo confesar, que aquello que me ha "soltado la mano" como terapeuta, fueron las palabras de una profesora. "Irreverencia", decía ella desde la perspectiva Sistémica; irreverencia con la técnica, irreverencia con los límites, irreverencia con el proceso, sólo respeto por el fin último que es el bienestar del paciente. Ella conoce de nuestra postura, sabe de nuestra posición teórica y técnica, por eso nos hizo ese regalo -como ella lo denominó-, el regalo de la irreverencia. Cuan ciertas fueron sus palabras y consejos, cuan interesante ha sido tomar su regalo y sentir la libertad de usarlo.

Irreverencia para encontrar una identidad como terapeuta.

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Resolví mi pequeño entuerto legal, salí con una amonestación y la amenaza de que "a la próxima vez...", es decir, casi libre de polvo y paja.

Que curioso es cómo el enfrentarnos a la ley puede ponernos en una posición sumisa, quieta e incluso temerosa, eso por lo menos para aquellos que carecemos de experiencia en este campo, sobre todo cuando la acusación que se nos hace nos parece, por decir lo menos, exagerada.
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Estoy algo lejano de los divagues del blog, cuestión que me entristece, porque es mi forma predilecta de desahogo. Ahora, debo irme, espero tener tiempo para plasmar algunas ideas que andan dando vueltas.
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Me causa gracia la palabra "golosina".
Me encanta la palabra "pichula".
Odio la palabra "pezón".
Me encanta la expresión "vaya mierda".

viernes, 8 de mayo de 2009

Mudo Testigo

Hay viajes que sorprenden, hay viajes de los que nunca escuchamos y están aquellos de los que sólo podemos saber por las huellas que dejan, esas huellas que no sólo quedan en la memoria que permiten los relatos, sino que también quedan plasmados en algunos objetos que llegan a nosotros enriquecidos con esas historias. Si esos objetos pudieran hablar, ¿qué dirían?, ¿cómo relatarían su viaje, su vida y el saber que tal vez guardan en las huellas que el tiempo deja en ellos?, quizás nunca lo sabremos.

Una historia llega a mi vida a través de lo que mucho tiempo sólo fue un pedazo de madera, un mueble que no significaba más que una herencia material que me sería legada en algún momento. No lo sabía, nunca me interesó, hasta que perdiéndome entre fotografías me percaté de aquel mueble, ese que siempre estaba detrás, siempre relegado al fondo como mudo testigo de los instantes que vivíamos. Pensé en cuánto podría relatar, pensé en él como en un mudo testigo lleno de historias que no puede contar, y como él no podría contar todo lo que quisiera, decidí que era tarea mía el hacer su historia parte de la mía. Es así como llegué a saber que él estuvo mucho antes que yo, que llegó desde Francia acompañando a mis bisabuelos y que fue traído como un fundador más de lo que sería mi familia.

Cuando escuchaba esta historia sentía que me conectaba con aquellas personas a las que nunca llegué a conocer, me sentí testigo de una historia que mis ojos nunca pudieron ver, que no está y probablemente jamás esté escrita, pero que sí puede ser descrita por aquellos quienes se preocuparon, como ahora lo hago yo, de escuchar sobre aquel mueble, que ahora siento como un anónimo compañero de mi familia.

Es increíble pensar cómo materiales como la madera y el mármol, traídos desde tan lejanos lugares, pudieron convertirse en un mueble, pero no un mueble cualquiera, sino que en uno que da cuerpo a una historia, a la historia de mi familia, de la cual me siento parte a través de él. Siento no saber con certeza sobre los materiales que lo componen, es algo que quedó inscrito en el relato que él mismo ayuda hoy a contar, el cual habla de madera de palo de rosa y mármol de Carrara. Cómo me gustaría saber más de él, cómo me gustaría conocer su historia, así como él conoce la mía, hacerme un conocedor de sus materiales, de esos elementos que conforman un objeto que toma un sentido que va más allá del que en algún momento pensé que tendría.

Me asombra la capacidad de encontrar y sentir un nuevo significado a lo que ya conozco, pero al mismo tiempo esa de volver a otros tiempos e imaginar los anteriores a ese, esos que son una huella intangible de lo que alguna vez fue. Lo siento como testigo de una historia que se ha perdido en la Historia, esa con mayúscula, la que guarda para sí aquello que nos gustaría recordar y que nos envuelven en el incesante paso del tiempo. Siento que de alguna forma puedo reconstruir aquel tiempo a través de la materia de este material, esa materia que ahora reconozco compone aquel mueble al igual que ese mármol y esa madera de las cuales está hecho.

Siento también que construyo una parte del tiempo, ese del que ha podido dar muda cuenta aquel mueble, gracias a la palabra que ahora me permito escribir y en la que intento expresar de alguna forma cómo ciertas cosas pueden cobrar sentido y empezar a ser menos escenario y más protagonistas. Que impresionante es lo que no siempre se puede vislumbrar, esos significados nuevos, pasados y futuros, que se unen en la materia, esa que hablará del tiempo y de la historia y que ahora siento que me pertenece.

Miro, toco, huelo e incluso trato de escuchar a aquellos que ya no están en los materiales que componen este mueble, ese mármol frío y esa madera cálida que se unen tan magistralmente, pero cuando lo hago me doy cuenta que es ese material el que toma sentido no sólo en el recuerdo o en la palabra, sino que ahora cobra uno nuevo que excede sus características físicas, ese mueble ha cobrado vida gracias a la larga presencia que permite la cualidad de sus materiales. Es esta presencia la que se convierte en la maravillosa virtud de ser un mudo testigo, que ahora no me parece tan mudo, porque habla a través de mí y me habla sin palabras sobre mi familia y mi historia. Así es como finalmente sé que estos materiales se han convertido en testigo, historia y relato, en otras palabras, en materia.

jueves, 7 de mayo de 2009

Débil

Hoy por primera vez tuve el valor de decirte que no soy tuyo, pero aún no logro entender en qué momento nos convertimos en una mierda. ¿Cuándo tomamos la decisión de empezar a hacernos la vida imposible?.

No sé por qué no me puedes dejar ir de una vez por todas. Y es que ya no me pregunto por qué soy yo el que no te puedo dejar ir, porque ya tengo cierta claridad sobre mi imposibilidad de alejarme de ti.

Una vez más seré yo el que intentará partir, con dolor, pero con una decisión... esa que tantas veces creí tomar y en la cual una vez más tengo fe.

Que débil soy.

Yeah yeah yeah [x4]

I love you
But I gotta stay true
My morals got me on my knees
I'm beggin' please
Stop playin' games

I don't know what this is
Cause you got me good
Just like you knew you would

I don't know what you do
but you do it well
I'm under your spell.

[Chorus]
You got me beggin' you for Mercy (yeah yeah yeah)
Why won't you release me (yeah yeah yeah)
You got me beggin' you for mercy (yeah yeah yeah)
Why won't you release me (yeah yeah yeah)
I said release me (yeah yeah yeah)

Now you think that I
Will be somethin' on the side
But you got to understand that I need a man who can take my hand
yes I do

I don't know what this is
but you got me good
just like you knew you would

I don't know what you do
But you do it well
I'm under your spell

[Chorus]
You got me beggin' you for mercy
Why won't you release me
You got me beggin' you for mercy
Why won't you release me
I said you better release me (yeah)

I'm beggin' you for mercy
Why won't you release me
I'm beggin' you for mercy
You got me beggin, you got me beggin', you got me beggin'

Mercy
Why won't you release me
I'm beggin' you for mercy
Why won't you release me

You got me beggin' you for Mercy
I'm beggin' you for Mercy
I'm beggin' you for Mercy
I'm beggin' you for Mercy
I'm beggin' you for mercy

Why won't you release me yeah
yeah
break it down

sábado, 2 de mayo de 2009

My Imagination


We're gonna play a game
Just you and me
You never should be won
So easily
Your eyes are on the prize
I'm worth the wait
Don't need to know the end
'Cause darling

Magic stays when myth remains
I'm under your spell
Don't release me
Never give the game away
Try to keep me entertained
Baby
Don't make
It too easy
Leave something
For me and my imagination

We're a possibility
When you make it hard for me
Baby
I'm not in a hurry

Leave something
For me and my imagination

I don't need to know
Your every trick
So keep me guessing just
A little bit
'Cause hidden in your eyes
There's mystery
I want to get inside
To where the

Magic stays and myth remains
I'm under your spell
Don't release me

[Chorus]

Never give the game away
Try to keep me entertained
Baby
Don't make it too easy
Leave something...

[Chorus]

Never give the game away
Try to keep me entertained
Don't make it too easy, baby

For me and my imagination

We're a possibility
You make it hard for me
I'm not in a hurry baby
For me and my imagination