viernes, 8 de mayo de 2009

Mudo Testigo

Hay viajes que sorprenden, hay viajes de los que nunca escuchamos y están aquellos de los que sólo podemos saber por las huellas que dejan, esas huellas que no sólo quedan en la memoria que permiten los relatos, sino que también quedan plasmados en algunos objetos que llegan a nosotros enriquecidos con esas historias. Si esos objetos pudieran hablar, ¿qué dirían?, ¿cómo relatarían su viaje, su vida y el saber que tal vez guardan en las huellas que el tiempo deja en ellos?, quizás nunca lo sabremos.

Una historia llega a mi vida a través de lo que mucho tiempo sólo fue un pedazo de madera, un mueble que no significaba más que una herencia material que me sería legada en algún momento. No lo sabía, nunca me interesó, hasta que perdiéndome entre fotografías me percaté de aquel mueble, ese que siempre estaba detrás, siempre relegado al fondo como mudo testigo de los instantes que vivíamos. Pensé en cuánto podría relatar, pensé en él como en un mudo testigo lleno de historias que no puede contar, y como él no podría contar todo lo que quisiera, decidí que era tarea mía el hacer su historia parte de la mía. Es así como llegué a saber que él estuvo mucho antes que yo, que llegó desde Francia acompañando a mis bisabuelos y que fue traído como un fundador más de lo que sería mi familia.

Cuando escuchaba esta historia sentía que me conectaba con aquellas personas a las que nunca llegué a conocer, me sentí testigo de una historia que mis ojos nunca pudieron ver, que no está y probablemente jamás esté escrita, pero que sí puede ser descrita por aquellos quienes se preocuparon, como ahora lo hago yo, de escuchar sobre aquel mueble, que ahora siento como un anónimo compañero de mi familia.

Es increíble pensar cómo materiales como la madera y el mármol, traídos desde tan lejanos lugares, pudieron convertirse en un mueble, pero no un mueble cualquiera, sino que en uno que da cuerpo a una historia, a la historia de mi familia, de la cual me siento parte a través de él. Siento no saber con certeza sobre los materiales que lo componen, es algo que quedó inscrito en el relato que él mismo ayuda hoy a contar, el cual habla de madera de palo de rosa y mármol de Carrara. Cómo me gustaría saber más de él, cómo me gustaría conocer su historia, así como él conoce la mía, hacerme un conocedor de sus materiales, de esos elementos que conforman un objeto que toma un sentido que va más allá del que en algún momento pensé que tendría.

Me asombra la capacidad de encontrar y sentir un nuevo significado a lo que ya conozco, pero al mismo tiempo esa de volver a otros tiempos e imaginar los anteriores a ese, esos que son una huella intangible de lo que alguna vez fue. Lo siento como testigo de una historia que se ha perdido en la Historia, esa con mayúscula, la que guarda para sí aquello que nos gustaría recordar y que nos envuelven en el incesante paso del tiempo. Siento que de alguna forma puedo reconstruir aquel tiempo a través de la materia de este material, esa materia que ahora reconozco compone aquel mueble al igual que ese mármol y esa madera de las cuales está hecho.

Siento también que construyo una parte del tiempo, ese del que ha podido dar muda cuenta aquel mueble, gracias a la palabra que ahora me permito escribir y en la que intento expresar de alguna forma cómo ciertas cosas pueden cobrar sentido y empezar a ser menos escenario y más protagonistas. Que impresionante es lo que no siempre se puede vislumbrar, esos significados nuevos, pasados y futuros, que se unen en la materia, esa que hablará del tiempo y de la historia y que ahora siento que me pertenece.

Miro, toco, huelo e incluso trato de escuchar a aquellos que ya no están en los materiales que componen este mueble, ese mármol frío y esa madera cálida que se unen tan magistralmente, pero cuando lo hago me doy cuenta que es ese material el que toma sentido no sólo en el recuerdo o en la palabra, sino que ahora cobra uno nuevo que excede sus características físicas, ese mueble ha cobrado vida gracias a la larga presencia que permite la cualidad de sus materiales. Es esta presencia la que se convierte en la maravillosa virtud de ser un mudo testigo, que ahora no me parece tan mudo, porque habla a través de mí y me habla sin palabras sobre mi familia y mi historia. Así es como finalmente sé que estos materiales se han convertido en testigo, historia y relato, en otras palabras, en materia.

3 comentarios:

alfredo dijo...

sin palabras...

muy buen texto. creo que existen testigos mudos que nos acompañan y perciben nuestra historia. no me habia detenido a pensar eso.

y como ese mueble, nuestros blogs transmiten nuestra historia, esa que queremos y podemos contar.

Verito dijo...

me da como cosa cuando pasan cosas asi...o cuando me topo con cosasa si pork pueden venir muchos recuerdos y dudas y cosas asi ke aveces deseariamos olvidar...
me gusto tu texto...
hace mucho no te visistaba!!!!!!!!!
un abrazo!

Verito dijo...

enseñame a usar twiter!!! soy unasco ajajjajaa