lunes, 11 de mayo de 2009

Irreverencia

Haciendo un esfuerzo enorme tomé fuerzas para ir a la Universidad, tenía paciente y mis rasgos obsesivos junto con la ética me impidieron postergar o simplemente desechar la sesión de hoy.

Llegué justo a la hora, con la suerte necesaria de que mi paciente no llegó 15 minutos antes -como acostumbra- lo que me daba tiempo para entregarme a los cigs con aparente tranquilidad. Claro que no es que porque el paciente llegue temprano lo atienda antes, parte del proceso es que quede claro cuáles son los límites, quién los establece y poner de manifiesto el tan manoseado "setting", aunque desde algunas perspectivas teóricas (dentro de ellas a las que yo me adhiero) eso es discutible, pero, como con la mayoría de las cosas en la vida, a ratos hay que someterse al sistema.

Mi paciente tiene una especie de pequeño ritual al momento de llegar, del cual he podido ser testigo en un par de ocasiones y que me consta sigue al pie de la letra en cada encuentro, cuestión que podría ser analizable, pero como es algo que ocurre "fuera de la sesión" podría causar algunas "diferencias de opinión", así que he preferido abstenerme, aunque si se vuelve relevante lo haré notar en algún momento.

Cuando nos dirigíamos a nuestra sala -"nuestra", porque la sesión es más del paciente que mía- me encuentro con la desagradable sorpresa de que una alumna X (Alumna X = Alumna NN de curso inferior) ocupaba ese reservado lugar en algún quehacer que a mi me parecía menos relevante que mi paciente. Acto seguido, aviso a la secretaria y, en el mejor de los tonos y las ondas -porque a estas alturas mala sangre rara vez me hago por este tipo de cosas- pido el desalojo de la alumna en cuestión.

Entramos a sesión, como siempre el paciente tiene la palabra. Comenzó a divagar sobre asuntos que por ética no puedo revelar y, en medio de esto, yo permito que mi cabeza tome atención, esa no focalizada, pero focalizada a la vez, la renombrada "atención flotante", esa "posición de muerto" (que no está tan muerto) que permite que el discurso ligue, te envuelva, pero no distraiga, haciendo posible la apreciación de lo que está más allá de lo enunciado.

"Ir más allá de lo enunciado" no es tan simple como puede parecer a primera vista, es algo que requiere algo más allá del entrenamiento, requiere la vivencia del análisis como ejercicio (y ojalá como proceso propio), pero, debo confesar, que aquello que me ha "soltado la mano" como terapeuta, fueron las palabras de una profesora. "Irreverencia", decía ella desde la perspectiva Sistémica; irreverencia con la técnica, irreverencia con los límites, irreverencia con el proceso, sólo respeto por el fin último que es el bienestar del paciente. Ella conoce de nuestra postura, sabe de nuestra posición teórica y técnica, por eso nos hizo ese regalo -como ella lo denominó-, el regalo de la irreverencia. Cuan ciertas fueron sus palabras y consejos, cuan interesante ha sido tomar su regalo y sentir la libertad de usarlo.

Irreverencia para encontrar una identidad como terapeuta.

4 comentarios:

María de los angeles dijo...

como qe me dan ganas de estudiar psicología. más... D:

alfredo dijo...

me produce mucha curiosidad eso de la irreverencia. no se si lo entendi bien, pero tendra que ver con el flexibilizar un poco la teoria? adaptarse al paciente? tengo mucha curiosidad.

yo soy de los que cree que los pacientes deben cumplir con las reglas de la sesion, y respetar la hora. por mi trabajo comunitario, no se puede hacer esperar tanto, ya que una vieja venga es un logro. pero, mi postura, es encuadrar.

ojala puedas extenderte con el tema de la irreverencia. siempre es necesario la optica ajena.

RICK TERROR dijo...

Amigo, con todo respeto (el que deberíamos dar por sentado, pues obvio cuánto has estudiado, etc.), pero cuándo aceptarás que clase de basura es este enfoque de la psicología clínica; escúchate hablando de "mi paciente", "establecer límites"...¡puaj!
Sé que te ha costado eso de someterte al sistema a ratos, pero en la misma forma que lo dices se nota el puto cinismo de quien lo hará cada día con mayor facilidad.
No te digo que mandes todo tu marco teórico a dónde se merece estar, pero ojalá alguna vez lo hagas.
Aunque no lo creo.

Saludos y que duermas bien.

RICK TERROR dijo...

Seba: releyendo mi comentario anterior, quisiera aclarar que, además de que estoy siendo presa de cierta torpeza y vehemencia para debatir últimamente, mi punto no debiera parecer un ataque: así que eliminemos, te ruego, de la memoria las palabrejas fuera de lugar como "basura", "mierda" , "chingada", "locos","puto", etc...que tontamente me permití escribir.
Mi punto es:

1) la Psicología clínica es una Ideología.

2) es un método de control social.

En todo caso, como lo pones está muy bien, es una reflexión legítima, y además que no hay otro blog chileno que yo conozca que corra los riesgos que el tuyo, combinando lo vivencial con lo profesional de esta manera.

En realidad el problema no se limita a un simple marco teórico sino que es de frentón ontológico y concerniente a la welstanchaung.

Así que no hay mucho que hacer, en realidad.