viernes, 19 de junio de 2009

Divino Designio

Y anoche escribía, pero no escribía un cuento, no escribía un ensayo, no escribía sobre mi vida, de hecho, escribía sobre la vida de otro, sobre cómo entiendo esa vida, cómo, desde un aparato explicativo, pueden ser entendidas las diferentes manifestaciones de la cotidianeaidad de un sujeto. Construía el caso de un paciente, el que se suponía debía entregar hoy y, como mis características procrastinadoras están siempre activadas, empecé recién anoche, específicamente a las 23:00.

Curioso es, que a pesar de que sólo 11 horas separaban el momento de inicio de la escritura del momento de entrega del escrito, me sentía tranquilo. Y es que al parecer confío demasiado en mis quehaceres previos. Me explico. Soy de los que acostumbra hacer todo a última hora; estudiar, hacer trabajos, revisar pruebas, construir pruebas, etc., todo siempre a última hora. Siempre he funcionado así, siempre he hecho y deshecho a último momento, es que no puedo evitar el encanto del trabajo a presión, siento que funciono mejor en la medida que sé estoy en contra del tiempo, cuestión que, gracias a Divinos designios, siempre ha tenido un resultado positivo.

El prefacio en cuestión, está puesto sólo para denunciar mi falta de sueño de anoche. Estuve hasta las 5:30 am construyendo el caso. Me permito pensar que quedó breve, pero satisfactorio, 10 páginas y hecho en base a la pauta de la Sociedad Chilena de Psicología Clínica, cuestión no tan fácil, ya que la construcción de caso desde la perspectiva psicoanalítica poco tiene que ver con esa pauta, pero bueno, al parecer hay que venderse al sistema.

Luego de dos horas de sueño, es decir, alrededor de las 7:30, sonó el despertador. Abrí un ojo, no lo podía creer, sentía que no había dormido. No importa, me levantaría tranquilamente porque tenía supervisión y la entrega del caso a las 10:30. Entre el pan tostado, la palta y el café que decidí tomar en cama, siento un leve golpeteo en la ventana. De pronto, ese golpeteo aumentó... era oficial, la tormenta tropical se había desatado. "Ahhh, no", dije en voz alta con la boca medio llena. Cuento corto, decidí arbitrariamente no ir, simplemente enviaría el caso por mail y si mi decisión no gustaba, pues se la mamaban, no estaba dispuesto a salir a enfrentar a esta lluvia que cae de lado.

Con mis ojos ya cerrados, y en lo que yo creía era un vago intento de dormir, suena mi celular. La secretaria de la carrera me avisaba que la supervisión se había suspendido y que el caso se entregaba el lunes. "Designio Divino" pensaba mientras hablaba con la vocera de tan dichosa noticia. Dormir tranquilo, por fin unas horas de sueño tranquilo...

4 comentarios:

María de los angeles dijo...

god loves you xd ajjajaja

a veces trabajar bajo presión es lo mejor

Karen Eliot dijo...

La procrastinación (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro) es la acción (o hábito) de postergar actividades o situaciones que uno debe atender, por otras situaciones más irrelevantes y agradables.
La procrastinación es un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). Éste puede ser psicológico (en la forma de ansiedad o frustración), físico (como el sentido durante actos que requieren trabajo fuerte o ejercicio vigoroso), o intelectual. El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir. El acto que se procrastina puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro sine-die idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente. La procrastinación también puede ser un síntoma de algún desorden psicológico, como depresión o TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).
Si bien no se ha demostrado cabalmente que la costumbre de procrastinar genera dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en internet, leer libros, salir de compras o comer compulsivamente, la procrastinación como síndrome que evade responsabilizarse posponiendo tareas a realizar, puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a su cometido.
La procrastinación no necesariamente está ligada a la depresión o a la baja autoestima. El perfeccionismo extremo o el miedo al fracaso también son factores para procrastinar, como p.ej. al no atender una llamada o una cita donde se espera aterrizar ya una decisión.
Existen dos tipos de individuos que ejecutan esta acción: procrastinadores eventuales y procrastinadores crónicos. Los segundos son los que comúnmente denotan desórdenes en los comportamientos antes mencionados.
Algunos autores afirman que existen en la actualidad conductas adictivas que contribuyen a este trastorno de evasión: se refieren, por ejemplo, a la llamadas "adicciones" a la televisión, la computadora, o la pornografía sobre todo a través de Internet. Otros autores afirman que tales adicciones no existen. No obstante, a pesar de que ya hay propuestas de tratamiento para este tipo de problemas conductuales (terapia cognitivo-conductual, sobre todo, que incluye, por ejemplo, la aplicación de opciones en la propia computadora para bloquear voluntariamente el acceso a las páginas de pornografía), se trata de un tema muy nuevo, en el que aún hace falta realizar mucho trabajo de investigación.
Por otra parte, el llamado "síndrome del estudiante" (el hecho de que muchos estudiantes pospongan la entrega de sus trabajos hasta el último minuto del día de la fecha límite) está presente, al parecer, también en otros grupos sociales: en las temporadas en las que se acerca la fecha límite para pagar los impuestos (para presentar las declaraciones mensuales o anuales), las oficinas donde se llevan a cabo esos trámites (los bancos, por ejemplo) se saturan de personas que asisten a realizar ese trámite sólo hasta el último momento. Asimismo, se adolece de procrastinación al coleccionar opciones como pretexto con tal de no decidirse por ninguna acción en concreto.
La procrastinación, en particular, es un problema de autorregulación y de organización del tiempo. Su solución pasaría, entre otras, por lograr una adecuada organización del tiempo, concentrándose en realizar las tareas importantes que tienen un plazo de finalización más cercano. Quien pospone o procrastina una decisión, suele aducir que lo hará después..."cuando tenga tiempo"; denotando en el fondo una conducta evasiva e inmadura.

Seba dijo...

JAjajajajajajajajaja siiiii, pero mi problema es más bien estructural, N. Obs, procrastino para "satisfacer" el deseo del Otro.

XD

Seba dijo...

...para no "satisfacer" quise decir, buen lapsus. jajjajajaa.