jueves, 11 de junio de 2009

Me tomo un té y escucho música mientras intento parar un momento y observar.

Nunca me ha sido fácil parar la cabeza, y es que pareciera que siempre estoy pensando en lo que debería hacer y que, por cuestiones estructurales, termino postergando. Siento que últimamente el tiempo pasa más rápido, este primer y largo ciclo está llegando a su fin y no puedo evitar la ansidedad. Por fin llega uno de esos momentos tan esperados, esos que crees que nunca llegaran; por fin se termina una parte importante de esta parte del ciclo vital, claro que no sin contratiempos y apremios, pero incluso aquello tiene un sabor diferente cuando se tiene la claridad de ver el cuadro más amplio.

Se acercan cierres y términos, así como también nuevos comienzos y responsabilidades, las que espero recibir con fuerzar renovadas y un ánimo dispuesto a cualquier cosa que pueda venir, pero ¿serán todos los cambios positivos? Espero que sí, porque es lo que me moviliza, a pesar de todas las resistencias que puedo tener a cambiar de etapa, a "crecer" y comenzar de nuevo. Como la taza de té que está llena y se ve oscura, pero en la medida que se va agotando de a poco, se empieza a ver el fondo y pareciera todo un poco más claro que al principio.

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