lunes, 24 de agosto de 2009

Culpo a las Citas

Desde ayer que el malestar estomacal se apoderó de mi vida y al parecer no me dejará ir tan fácilmente.

Culpo al néctar, quizás el chivo expiatorio más cercano y usualmente culpado por los estragos de la vida nocturna y las citas con prejuicios. ¿Será que mis prejuicios reaparecieron una vez que aquel elixir dejó de circular por mi cuerpo?.

Hablaba con el sujeto en cuestión, me preguntó cómo estaba y como no me preocupo por mantener apariencias inútiles ni cáscaras de perfección, le comenté sobre mi generalizado malestar físico. Ante esto él propone una explicación que ahora no me parece tan descabellada: "Parece que te hago mal", ¿será así?, ¿serán las citas por obligación patológicas?. No podría negar que a pesar de haberme sentido obligado a ir a su encuentro fui agradablemente sorprendido, pero no sé si puedo mantener el encanto de dicha sorpresa.

Esto de las relaciones me da dolor de estómago. ¿Podría ser que la soltería sea la única forma de mantenerse saludable?. Parece que para mi así es.

2 comentarios:

María de los angeles dijo...

esasi, no hay duda xd

alfredo dijo...

imagino que asi son las citas en estos tiempos modernos: y siempre hay que pagar un pfecio por el nectar... pero vale la pena.

te hace mal?, curiosa pregunta de tu cita. muy curiosa.