miércoles, 23 de septiembre de 2009

My Love Life

Pensaba en la compulsión a la repetición, esa interminable cadena de eventos que parecen fortuitos, pero que si los miramos detenidamente, están clara e irrefutablemente unidos por algo más que la coincidencia.

Pensaba en mi vida amorosa. Me detuve a meditar en las características de cada uno de los sujetos -y de mi mismo con cada uno de esos sujetos- que nos llevaron al fracaso. ¿Qué pasa cuando nos encontramos con que hemos cometido el mismo error una y otra vez?, y, peor aún, ¿qué pasa cuando nos damos cuenta que hemos establecido relaciones amorosas con sujetos de características similares?. Y no hablo del exterior, hablo de aquellas características que nos atraen y que parecieran destinar a priori la relación al fracaso. ¿Nos enredamos en amoríos destinados al fracaso por gusto?. Asombrosas coincidencias he encontrado pensando en mi historia sentimental, las llamo coincidencias porque esa palabra resulta un tanto más aceptable para mi disminuida capacidad de tolerancia conmigo mismo. Parece que no puedo evitar establecer el mismo patrón, sujeto inteligente, con alguna tranca amorosa que al principio parece irrelevante, cariñoso y de preferencia de otra región (no supero la distancia). La relación al principio son puros fuegos artificiales, atracción, amor, cariño, entrega total y, al poco tiempo, nos desinflamos como globo post-cumpleaños. ¿Qué pasa conmigo y la distancia?, ¿en qué radicará esa necesidad inconciente de establecer un vínculo marcado por los kilómetros?, ¿acaso todavía no entiendo que la distancia lo mata todo?. Y esta vez lo pensé, lo hice, me escudé en mil excusas, pero las cosas se dieron, fue inevitable... caí en mi propia trampa. ¿Acaso intentaba hacer totalmente lo opuesto a lo que mi boca decía?.

Entre el actual y el anterior, pasaron varios... sí, había decidido revivir esa vida de citas, dejarme querer, aprovechar de pasarlo bien y conocer gente nueva. Lo hice, funcionó, salí con varios, unas citas más agradables que otras, pero de alguna forma todos se interesaron en mi como para un segundo y tercer encuentro. Desde luego, como vi con terror la posibilidad de involucrarme más allá con alguien que podía estar presente en mi vida diariamente, me alejé, corrí lejos y lo más rápido que pude. No logro entender por qué, a pesar de todas mis resistencias, termino cayendo en la misma historia: tipos similares, antecedentes similares, distancias similares, términos de relación similares.... Siento que he pololeado una y otra vez con el mismo hombre. Y es que el único punto en común entre ellos soy yo, ¿quién está mal si no yo?. Temo que de alguna forma esté siempre buscando el fracaso amoroso, la relación imposible, todo con tal de protegerme de aquello que podría hacerme feliz. Corro y estoy cansado.

I give up.

2 comentarios:

alfredo dijo...

esta vida es curiosa, siempre terminamos dandonos cuenta de los errores. quizas arrancas porque no te quieres comprometer. quizas una persona siempre cerca, invadiendo tu espacio es molesto. Como sale en algunas pelis de woody allen, repetimos el tipo de pareja porque en el fondo somos autodestructivos, sabemos como sabotear nuestras relaciones para justificar algunos temores, creo yo.

lo bueno es darse cuenta. o hacerse celibe. o no sé. dbebes estar "chasing amy" como dice la peli de kevin smith. trata de verla.

saludos

alfredo dijo...

ah
y no habia visto este video. moz siempre tiene la respuesta xD