sábado, 31 de octubre de 2009

Terror

Anoche entre tragos de vodka conversaba sobre lo que pasa, hablaba sobre mi incertidumbre, sobre mi dolor y mi falta de ganas. Creo que mis preocupaciones acumuladas se alzan sobre esa sobre la cual hablaba anoche con ellas. Me preguntaban sobre qué es lo que haré, algo a lo cual no supe responder, no pude articular una frase que diera una respuesta concreta a esa pregunta, realmente no sé qué hacer, lo único que siento es que esta "relación" ya no puede ser calificada como tal y que sólo quedan los restos y recuerdos de momentos felices. ¿Puedo seguir apoyándome en eso?, creo que no, me parece que ya los recuerdos sólo traen nostalgia y dolor, una tristeza que me envuelve y que me inmoviliza, me detiene en todo lo que debo hacer y sinceramente no me está haciendo nada bien.

Anoche les planteaba mi incertidumbre, la encrucijada en la que me encuentro -o que me invento- y que me impide poner punto final a esta situación. Sucede que no quiero culpas, no quiero arrastrar remordimientos por haberme sentido egoísta al tomar una decisión. ¿Cómo terminar con alguien que no está pasando por un buen momento, pero que lamentablemente su mal momento repercute enormemente sobre la relación al punto de matarla?; ¿cómo puedo decirle "esto no va más, no me entregas lo que necesito", si ni siquiera él tiene las herramientas para salir del mal momento en el que se encuentra?.... ¿puedo ser así de egoísta?... ¿es eso egoísmo?. Sé que estar en esta nada me hace mal, pero cómo puedo abandonar al doliente sin sentirme culpable por hacerlo. He intentado que el término venga de parte de él, lo he enfrentado, le he preguntado directamente y no hay respuesta, sólo frases que sostienen esta relación insalubre y ambigua. ¿Qué puedo hacer?.

Cuando el vodka tomó control de mi cuerpo, pensé que el olvido también lo haría, pero no fue así, la que llegó fue la melancolía y las lágrimas empezaron a caer. Lloré en silencio, lloré mirando a la nada, rodeado de gente que disfrutaba de su borrachera, mientras la mía me hundía en lo más profundo de mis pensamientos. Agradezco que aquellos que estaban me entendieran y me dieran el espacio para divagar y llorar.

Me molesta quien soy ahora, triste, amargado, sonriendo sólo para ocultar esa incertidumbre que me llena desde que abro los ojos cada día. Necesito rodearme de gente y beber para permitirme reír y, aunque sea por un par de horas, intentar estar bien. El problema aparece cuando la gente no puede estar y me veo solo y frustrado, incapaz de alejar de mi cabeza esa marea de pensamientos que vienen a cada momento y que no sé cómo detener.

Por mis letras, pareciera que padezco de un dolor inmenso, pero no es así. Más que un dolor es la decepción, el desgano y el desencanto lo que me duele, el sentir que éste fue otro intento fallido, que lo que viene sea quizás igual a lo anterior, intentar una y otra vez, esperar, esperanzarse y volver a la decepción. Es que tengo que reconocer que me llena un terror inconmensurable a la soledad, a verme viejo y solo, llevando conmigo sólo un interminable historial de fracasos y dolores. Eso es lo que me duele, a eso remite esta incertidumbre, quizás también refiera a esto la de él, al dolor de no poder compartir lo que le pasa, a no poder sentirse acompañado a pesar de estarlo. A veces siento que esa mis circunstancia me acomodaba de él, el saber que de alguna forma estaba sólo para mi... desde luego que no era así, pero en algún momento así lo sentí. Que curioso pensar que quizás sea exactamente esa circunstancia la que ahora nos distancia.

Me pierdo cada día buscando explicaciones para su indiferencia, ¿estará con otro?, ¿será la soledad la que lo aleja de mi?, ¿será la distancia física que nos separa la que terminó por disolver nuestro sentir?.

No tengo más que preguntas sin respuesta que me llenan de terror.

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