sábado, 10 de abril de 2010

Jauría sin Rostro

¿Y si se dijera que el néctar es un elixir que nos hace hablar verdades?, tal vez todos estarían en lo que estoy ahora, pensando que quizás eso debería ser una cualidad universal. Es que el poder del "dicen que..." ya se lo desearía cualquiera de esas religiones que intentan mostrarnos el camino hacia la vida eterna. Convencido estoy de que el camino hacia la eternidad (sea cual sea la que se considera de esta forma) es el "dicen que...", perpetuación del rumor, de la suposición, de la creencia criolla en aquello que sólo forma parte de un supuesto basado en el miedo y en ese saber ignorante, popular y mediocre, que no busca más que ocultarse en el anonimato de la jauría sin rostro del pueblo.


Leo que hay aquellos que se atreven a decir que el néctar es el mal de los sin fe, de esos que no pertenencen... ¡¡que error cometen!!, si supieran cuanto sentido hace ese estado otro, no se atreverían a enunciar aquello. Y es que esos que hablan son "esos" que pertenecen a otro momento, a un saber pueril que no se condice con la libertad que tenemos los que ostentamos unos pocos años más. Digo "libertad" porque somos los últimos que supimos de la rebeldía informada, esa que demoraba hasta encontrar aquello contra lo cual levantarse, no como la "rebeldía" juvenil, esa que piensa que ser sexualmente ambigüo es manera de demostrar su descontento... ¿Qué diría Bowie si viera estas malas copias de su legendaria apariencia?... ¿sabrán estos imberbes sobre el legado de Bowie?.


...Alf dice sobre twitter que cree "(...) que no hay reglas ni deberían existir las pontificaciones que algunos realizan respecto de la forma en que se debe utilizar (...)", yo creo que esas pontificaciones son sólo una muestra de la cotideaneidad a la que estamos sometidos, porque pareciera que el "ser" más allá de los convecionalismos generacionales es una forma de diferencia que marcan "esos" que quieren ser diferentes.... ¿cómo no se dan cuenta que al intentar ser distintos son sólo parte del montón?.


Que tristeza me llega a provocar la distancia que sólo unos pocos años pueden marcar, que distancia, que lejanía más abismal. Me siento como un hombre sin pueblo parado frente a esta jauría sin rostro que aparece en cada rincón al que miro.