lunes, 12 de septiembre de 2011

Chile con Esteroides

Se acerca la celebración anual de la Primera Junta de Gobierno... el "18", cifra que no sólo funciona como número de un día más en el interminable desfile de los 365 que forman ese periodo que definimos como "año", sino que también como sujeto, adjetivo y verbo. 

Ese par habla de pretextos para intentar borrar los males de los que algunos llaman "situación país", males compartidos por todas las naciones en mayor o menor medida. La peculiaridad es que creemos que ese 18 es para todos, desde el jefe paltón hasta el populacho que vive con un par de monedas al mes, pero la realidad es otra, ya que la mayoría vive esa fecha lejos de los bacanales de la llamada "clase media", lejos de los kilos de carne, el carbón y el vino en botella. La mayoría no tiene para esos "lujos", pero son felices ahogando nuevamente las penas en alcohol, en chicha, en vino en caja o en lo que encuentren de acuerdo a su escuálido bolsillo.

La realidad de Chile no está en el llamado "Sanhattan" adornado con banderitas tricolor, tampoco en esa bandera con esteroides frente al palacio de gobierno ni en aquellos lugares que presumen de ser "huachacas", pero que cada año eligen a rostros televisivos ABC1 como sus representantes. Ese es el Chile que nos quieren vender, un país donde todo funciona, donde la gente come, vive y trabaja entre goces terrenales y palabras de buena crianza.

Chile no es así, Chile es un país inmensamente rico, pero con la riqueza "bien" repartida. Está tan bien repartida la riqueza que es posible vendernos como un país desarrollado, casi "primermundista", tierra donde podemos jactarnos de tener una de las ciudades con mejor calidad de vida en latinoamérica. Pero eso es una imagen que les permite lucrar a aquellos que saben como repartir "bien" las ganancias.

Usted no compre esa imagen, quéjese, deje de sentir que vive en la meca sudaca de la riqueza, porque usted, así como yo, es un engranaje más, uno de los tantos que no ven -ni verán jamás- la riqueza que con tanto esfuerzo le ha ayudado al rico a acumular.

Espero que usted, estimado compatriota lector, tenga un buen 18 y que disfrute de su vino en caja.

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