jueves, 27 de octubre de 2011

martes, 25 de octubre de 2011

Diálogo

Evo Morales: Bienvenido Presidente Piñera, siéntase como en casa.

Piñera: Muchas gracias Evo

Evo Morales: Mire, quisiera presentarle a nuestro nuevo Ministro de Marina

Piñera: ¿Ministro de Marina?, pero si ustedes no tienen mar...

Evo Morales: ¿Y cómo ustedes tienen Ministro de Educación?


Touché.

viernes, 14 de octubre de 2011

28

Ayer cumplí un año más de vida, un año más sobre este planeta. Lo recibí con sorpresas, me gustan las sorpresas. Gracias.
I feel old, but good :D

Good times.

sábado, 8 de octubre de 2011

iSad

Mi primer contacto con Apple se produjo hace muchísimos años, en mis tiempos de escolar, donde pude encontrarme con unos aparatos poco comunes en los hogares y que empezaban a masificarse en colegios y universidades, los llamaban Macintosh. Ahí fue donde dí mis primeros pasos en la computación, tecleando cualquier cosa, dibujando en blanco y negro y haciendo algunos trabajos que muy pocos -o ninguno- podrían decir que eran buenos.

Muchos años después empecé a tomar en serio eso de la computación, Apple era una compañía que luchaba codo a codo con otra llamada Microsoft por ganar espacios en el creciente mercado de la computación personal, querían entrar a nuestros hogares y poco a poco lo iban logrando. Yo fui uno de los tantos que sintió la necesidad de tener ese pedazo de tecnología en casa y así fue que me convertí en un usuario de PC. Posteriormente la lucha entre PC's y Mac's estaba desatada, yo, sin querer, ya había "elegido" un bando y me aferraba a ello, sobre todo por miedo al cambio, por miedo a algo que quizás no entendería, no me acomodaría o simplemente enfrentarme a algo a lo cual me costaría mucho acostumbrarme.

Volví a tomar contacto Apple gracias a una amiga y su generoso regalo. Hace ya varios años que ella era una Eva seducida por la manzana y, como bien dice el relato bíblico, ella no pudo evitar invitar a otro a probarla. Debo reconocer que la Manzana me llamaba la atención, pero, como mencioné antes, tenía mis reparos; de todas maneras ella me empujó a probarla y me envió uno de esos productos "revolucionarios" de los que tantos hablaban: un iPod. Quedé impactado, compararlo con cualquier reproductor de música que había tenido hasta ese momento era un insulto... ese fue el primer paso en un camino que al parecer no tiene vuelta.

Desde ese momento quise saberlo todo, quise conocer más este mundillo tecnológico lleno de personas no sólo aficionadas, sino más bien adictas a esta manzana mordida que con tanto orgullo lucían al usar sus aparatos. Así conocí mejor el trabajo de Steve Jobs, sus diseños, ideas y ambiciones, ese deseo de querer hacer de éste un mundo más conectado, más atractivo visualmente, "elitesco" podrían decir algunos, pero sin duda bello, pues hasta el menos "fanboy" reconoce y admira la belleza que caracteriza los productos de esta marca.

"Genio", "innovador", "visionario", "atrevido", "adelantado a su época", son algunas de las cosas que hemos podido escuchar sobre Jobs ahora que no está con nosotros. "Un Edison moderno", dijeron algunos, no puedo contradecir aquello, porque si bien hay que guardar las proporciones, el trabajo de Steve Jobs ha revolucionado la forma en que todos nos acercamos a la tecnología, desde nuestros reproductores de música hasta nuestros computadores, pasando por nuestros teléfonos móviles, tablets, etc., por eso lamento su muerte, incluso me permito reconocer que algunas lágrimas cayeron al ver algunos momentos de los diversos reportajes que hicieron para honrar su memoria. Ahora no queda más que despedirse.

Dedico estas letras a él y su obra.
Hasta siempre y gracias.



"Stay hungry, stay foolish"

lunes, 3 de octubre de 2011

Un Libro

Siempre he querido escribir un libro, no hace falta reconocer que esa es una de las motivaciones para escribir en este lugar. Hace ya un tiempo apareció esa posibilidad... bueno, algo relativamente similar. Recibí un correo donde me informaron que quieren publicar mi seminario de investigación, escrito hace un par de años, en formato de libro. Esa idea me entusiasma, me mueve, me llama, cumple de alguna manera ese deseo de escritor, el anhelo de que mi nombre aparezca en la tapa de algún libro que esté siendo exhibido, ofrecido para un otro en algún lugar, en varios lugares... donde sea. Eso sacia mi afán exhibicionista, sería una forma de trascender este anonimato y ser reconocido como un "autor" publicado, aunque sea sólo para quedar en la estantería más lejana de cualquier librería, sea virtual o física, esa estantería donde sólo llegan algunos a mirar estudios, seminarios, tesis y libros de investigación polvorientos y abandonados.

De todo esto, creo que es la idea la que me llena, la posibilidad de tenerla, el ofrecimiento ya recibido, esa mando tendida para recibir tu obra, porque de todo lo que he hecho, no he siquiera empezado a modificar el seminario -ya que me pidieron alargarlo un poco- para finalmente enviarlo y esperar las posibles correcciones. Creo que con la sola posibilidad de efectivamente ser -o creerme- "escritor" me siento satisfecho, quizás porque el trabajo de modificar algo ya escrito me parece intervenir la intención de aquello; correr el punto final pareciera un sacrilegio, una forma de atentado a ese vómito intelectualoide que, al parecer, algunos han apreciado tanto.

Es posible -bastante posible- que mi infinita tendencia procrastinadora tenga ahora una gran ayuda, las resistencias del ego a verse en algún nivel menoscabado por el error, rechazado y corregido por alguien a quien, eventualmente, sentiré que decepcioné al modificar un objeto que deseó y que ahora, en esta realidad futura inventada por el miedo del cobarde ego, rechaza. Esa sería la muerte de aquel escrito y de la satisfacción sentida gracias a ese deseo de aquel otro anónimo que busca regocijarse en mis letras.

Miedo a no ser perfecto para el otro... para el Otro. Autosabotaje.