lunes, 3 de octubre de 2011

Un Libro

Siempre he querido escribir un libro, no hace falta reconocer que esa es una de las motivaciones para escribir en este lugar. Hace ya un tiempo apareció esa posibilidad... bueno, algo relativamente similar. Recibí un correo donde me informaron que quieren publicar mi seminario de investigación, escrito hace un par de años, en formato de libro. Esa idea me entusiasma, me mueve, me llama, cumple de alguna manera ese deseo de escritor, el anhelo de que mi nombre aparezca en la tapa de algún libro que esté siendo exhibido, ofrecido para un otro en algún lugar, en varios lugares... donde sea. Eso sacia mi afán exhibicionista, sería una forma de trascender este anonimato y ser reconocido como un "autor" publicado, aunque sea sólo para quedar en la estantería más lejana de cualquier librería, sea virtual o física, esa estantería donde sólo llegan algunos a mirar estudios, seminarios, tesis y libros de investigación polvorientos y abandonados.

De todo esto, creo que es la idea la que me llena, la posibilidad de tenerla, el ofrecimiento ya recibido, esa mando tendida para recibir tu obra, porque de todo lo que he hecho, no he siquiera empezado a modificar el seminario -ya que me pidieron alargarlo un poco- para finalmente enviarlo y esperar las posibles correcciones. Creo que con la sola posibilidad de efectivamente ser -o creerme- "escritor" me siento satisfecho, quizás porque el trabajo de modificar algo ya escrito me parece intervenir la intención de aquello; correr el punto final pareciera un sacrilegio, una forma de atentado a ese vómito intelectualoide que, al parecer, algunos han apreciado tanto.

Es posible -bastante posible- que mi infinita tendencia procrastinadora tenga ahora una gran ayuda, las resistencias del ego a verse en algún nivel menoscabado por el error, rechazado y corregido por alguien a quien, eventualmente, sentiré que decepcioné al modificar un objeto que deseó y que ahora, en esta realidad futura inventada por el miedo del cobarde ego, rechaza. Esa sería la muerte de aquel escrito y de la satisfacción sentida gracias a ese deseo de aquel otro anónimo que busca regocijarse en mis letras.

Miedo a no ser perfecto para el otro... para el Otro. Autosabotaje.

2 comentarios:

Luisa f. dijo...

Comparto totalmente tu punto, quiero escribir un libro, tener una portada, un nombre, un algo... pero hasta ahora ni siquiera he logrado cumplir mi sueño miniatura: Escribir una carta. Saludos.

cerdotopia dijo...

siempre he soñado lo mismo. solo decirte que eres afortunado y aprovecha esta oportunidad. comprendo eso del ver el nombre publicado xD

saludos