viernes, 16 de diciembre de 2011

Mirada de Escritor

Quiero escribir. He pensado mucho sobre qué escribir y creo que ese es el problema. Acá escribía lo que salía, para bien o para mal siempre fue un gesto espontáneo, un vómito de ideas conectadas de alguna forma sólo apreciable después del punto final, pero ahora eso no aparece... por lo menos no tan seguido como solía.

Leía por ahí consejos para escritores, para aquellos que soñaban con escribir un libro, sea del tipo que sea, y dentro de esos consejos (con mucho lugar común de por medio) decían que la mejor forma de inspirarse estaba en la vida cotidiana, que de ahí surgían cosas nuevas e interesantes, porque el prisma con el que mira el (potencial) escritor es siempre distinto. Eso me llegó, recuerdo muchas historias relatadas acá basadas en la vida real y adornadas con la narrativa de quien sueña con verse publicado alguna vez. La mayor parte de las historias acá escritas están inspiradas en sucesos cotidianos, muchas son observadas y otras varias vividas en carne propia. ¿En qué momento perdí esa capacidad de inspiración?, ¿acaso perdí la "virtud" de mirar las cosas y acontecimientos desde una perspectiva distinta?

Recuerdo a un paciente que hablaba sobre la mirada, la mirada del otro, una mirada que lo acosaba, lo escudriñaba, desentrañaba sus más íntimos secretos y defectos. Esa es la mirada que perdí, la que devela secretos en lo mundano, en lo cotidiano de la persona que te acompaña en la calle, de la mujer que corre detrás de su hijo, del perro que come basura, de la niña que llora por alguna razón que resulta desconocida, una forma de mirar que iba más allá de lo observado porque creaba una historia, narraba el momento desde una perspectiva distinta a la que cualquier otra persona podía, porque le atribuía a aquello que observaba una importancia única, sólo apreciable para el observador, una mirada de escritor frustrado que convertía todo en lo que se posaba en algo interesante, en material de relato, en un cuento, en parte de una novela.

¿Dónde quedó esa mirada que a aquel paciente tanto le molestaba y que yo tanto añoro?

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